Échales un ojo

Si tu hijo se queja de que no ve bien cuando toma sus clases, al jugar videojuegos o ver televisión, son datos indicativos de

visión borrosa. Lee estos consejos y toma nota

Agencias

Si se detecta a un grupo de niños al azar, seguramente algunos usarán lentes. ¿Será que así como ahora se dice que nacen con un “chip integrado” para la era digital, también viene en su genética alguna deficiencia en el sentido de la vista?

Karim Mohamed Noriega, oftalmólogo con especialidad en córnea y enfermedades externas, del departamento de Oftalmología del Hospital Universitario, explica que la herencia y ciertos factores ambientales, como una carga de lectura más pesada, los videojuegos y tener pocas actividades al aire libre, definitivamente pueden influir para padecer miopía, hipermetropía y astigmatismo, los tres defectos refractivos oculares más comunes, y el motivo por el cual los niños deben usar lentes.

“Hay países que tienen estadísticas muy claras sobre cuántos niños y adolescentes hay con problemas refractivos. Por ejemplo, en Singapur, alrededor del 70 por ciento de los menores llegan a tener miopía, y poco más del 50 por ciento, astigmatismo.

“En México sucede lo mismo, aunque el nivel de miopía no es tan alto. Un estudio en adolescentes de Monterrey, identificó una prevalencia de miopía del 44 por ciento”, subraya.

Si el pequeño se queja de que no ve bien al tomar sus clases, al jugar videojuegos, ver televisión o si los maestros tienen que acercarlo al pizarrón, son datos indicativos de visión borrosa, por lo que debe ser revisado por un oftalmólogo, ya que probablemente necesite gafas o tenga algún otro problema más delicado, advierte Mohamed Noriega.

“Sin embargo, los niños no siempre se quejan de visión borrosa. A veces pueden creer que ver borroso es normal, pero ahora estamos más concientes de que los problemas visuales se deben corregir desde pequeños, porque pueden surgir consecuencias en la edad adulta”.

Entre las deficiencias que se corrigen con lentes está la miopía, que es lo más común; le siguen el astigmatismo y la hipermetropía, llamados también defectos refractivos, aunque el término correcto es ametropía y lo que sucede es que el ojo se encuentra en un estado de desenfoque.

“Esos problemas deben detectarse y corregirse pronto. Si hay familiares con mucha miopía o que usen lentes con mucha graduación (muchas dioptrías), los niños se deben revisar antes de los 2 años; si no es así, se recomienda revisión alrededor de los 4 años, que es cuando se pueden comunicar y colaborar más en las pruebas de visión para identificar si requiere lentes”, explica el oftalmólogo Karim Mohamed Noriega.

Entre más pronto se detecte, mayor es la posibilidad de que el ojo se recupere y aprenda a ver bien.

“En la miopía, el ojo se encuentra desenfocado de lejos, pero enfocado para ver de cerca, es decir, el niño ve bien de cerca, pero borroso de lejos. La principal alteración es que el ojo es un poco más largo de lo normal. La miopía va aumentando conforme el niño va creciendo” describe.

La hipermetropía es lo opuesto a la miopía, añade. La vista se encuentra desenfocada de lejos y de cerca, y el ojo es un poco más chico de lo normal. De cerca ve más borroso y de lejos puede ver más o menos bien, pero cuando el problema es significativo, el niño ve borroso de cerca y lejos.00