Niños pandémicos

Aunque no lo queramos, el Covid-19 les ha dejado a los más chicos de la casa un retroceso en las relaciones interpersonales… sin embargo, son tan capaces de adaptarse, que hay formas de combatir el aislamiento

Jessica Ignot

El Mundo de Orizaba

La pandemia del covid 19 ha puesto al descubierto la evolución que han tenido los niños y adolescentes en el manejo de las tecnologías de la información, pero también el retroceso que presentan en sus relaciones interpersonales.

El uso desmedido de los aparatos tecnológicos ha provocado que los niños hoy socialicen menos, se muestran más agresivos, solitarios, enojados y deprimidos.

Los niños y adolescentes son internautas natos, manejan la tecnología de una manera ágil, sin embargo, con la pandemia del Covid-19 están mucho mas tiempo expuestos al uso de estos aparatos y redes sociales.

Esto provoca afectaciones a nivel efectivo, social y emocional, considera el psicólogo y terapeuta, Luis Ángel Catarino.

Destaca que la sociedad se enfrenta a una adaptación virtual como forma de interacción, ahora la interacción entre personas es a través del monitor.

Por medida de salud ante la pandemia del covid 19, los niños y adolescentes no han podido interactuar frente a frente como anteriormente sucedía.

Sin embargo, esto limita las habilidades sociales, lo cual genera una nueva modalidad de conducta, “como no estábamos preparados y como no hay un manual de trabajo en donde se pueda abordar esta situación, empezamos a identificar cambios conductuales evidentes”.

La interacción

En el desarrollo de un niño es muy importante la interacción, que conviva, que platique, que juegue con otros niños, qué correo que brinque, pero ahora al no hacerlo, los niños no pueden desarrollar adecuadamente su sistema motriz, pero además esta falta de interacción, también provoca problemas alimenticios, ya que al haber menor actividad física, se queman menos calorías, y se observa que los niños también registran un incremento de talla y peso.

Pero en el aspecto socioemocional, los niños desarrollan una interacción a través del monitor de una tablet, computadora o teléfono, esto a través de videollamadas en diversas plataformas.

“Esto provoca una represión emocional y fisiológica en el niño y adolescente, lo cual genera ciertas conductas agresivas, pues se trata de una represión emocional la que están viviendo”, comentó.

Antes de la pandemia, cuando los niños no estaban muy expuestos al uso de los aparatos tecnológicos, se observaba que enfrentaban dificultades para expresar sus emociones, ahora estás dificultades se ven multiplicadas y rebasadas.

Sin embargo, los niños y adolescentes que están con mayor exposición al uso de redes sociales, también están en mayor riesgo de ser víctimas de algún tipo de delito. Pues se ha vuelto muy común que tanto niños y adolescentes interactúen con personas desconocidas de otros estados o países.

Todo esto refleja también la poca comunicación e interacción que hay entre padres e hijos.

Cuando los niños y adolescentes asistían a la escuela, los maestros jugaban un papel muy importante, se convertían prácticamente en otros padres, profesionalmente, para ellos, pues muchos maestros estaban al pendiente de sus alumnos y se daban cuenta de los problemas por los cuales atravesaban y buscaban la forma para poderlos ayudar, generalmente problemáticas que los padres no identificaban.

Las clases

Pero ahora con las clases virtuales, es muy difícil que se pueda dar esta interacción entre alumnos y maestros, se limita a clases, pero falta esa convivencia que propiciaba que se hicieran lazos de confianza entre ambos.

Las interacciones virtuales que ahora los niños tienen con otros amigos, compañeros, familiares o maestros no sustituyen en nada, las relaciones afectivas que se desarrollaban cuando estaban frente a frente; y tampoco satisfacen las necesidades que los niños y adolescentes tienen a nivel emocional y social.

En estos momentos en donde los niños y adolescentes están más expuestos al uso de tecnologías y redes sociales, el especialista señaló que las familias deben de fortalecer esas interacciones personales entre padres e hijos.

Nadie estaba preparado para enfrentar una pandemia, tampoco para el uso desmedido de redes sociales y tecnología, sin embargo, la familia puede ser esa contención que los niños y adolescentes necesitan.

Reiteró que es importante que el niño y adolescente estén interactuando físicamente, cara a cara por las personas y no sólo a través de un monitor.

Si bien vivimos en una era tecnológica que requiere procesos de adaptación, se tiene que tomar esto como una oportunidad de crecimiento y una oportunidad de prepararse para reintegrarse a la sociedad.

Ante la posibilidad de que pronto se regrese a clases de manera presencial, explicó, es necesario que los padres de familia preparen a sus hijos para este regreso.

“Los alumnos vienen con una carga energética y vienen con una dinámica emocional muy interesante. Los adultos que estamos al pendiente de la educación de los más pequeños, todavía tenemos la oportunidad de desarrollar una estabilidad emocional y darles muchas herramientas de afrontacion”, comentó.

Reconoció que se ha caído en un abuso en el uso de los aparatos tecnológicos y las redes sociales, por parte de los niños y adolescentes; muchos padres de familia están trabajando y deja a los hijos en sus clases virtuales, y posteriormente, en actividades de esparcimiento a través de estas tecnologías.

Cómo ayudar a los pequeños

Lo ideal es que los padres de familia se den tiempo para interactuar con sus hijos, a través de juegos, retos y actividades que les permitan fijarse metas y convivir persona a persona.

El uso desmedido de los aparatos tecnológicos y las redes sociales crea enajenamiento en los niños y adolescentes, pues quieren pasar el mayor tiempo utilizándolos, y poco interactúan persona a persona.

Retiró que es el momento en que los padres de familia saquen de esta realidad virtual a sus hijos, y los inserten en las actividades físicas y emocionales que propicien una interacción persona a persona.

Limitar el uso de los aparatos tecnológicos y las redes sociales, comentó, puede ser una buena estrategia para qué los niños y adolescentes no caigan en un abuso desmedido.

Pero también diseñar tardes de juego y actividades que les permita convivir entre padres e hijos, conocer sus emociones, sus sentimientos y sus metas.

De esta forma se puede contrarrestar todo ese bombardeo tecnológico al que en estos momentos están expuestos los niños y adolescentes.