Lectura del Santo Evangelio según San Juan 3,1-4:

Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: “Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer las señales milagrosas que tú haces si Dios no está con él”.
Jesús le contestó: “Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios”. Nicodemo le preguntó: “¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?”.
Palabra del Señor.

Hay mucha gente importante de nuestra ciudad que quisiera acercarse a Jesús, que reconoce que su vida personal y familiar es un verdadero desastre, los hijos con problemas fuertes de alcoholismo, drogas, rechazo de la autoridad, inestabilidad emocional, etc. Pero su orgullo o su imagen social no les permiten acercarse “de día” a Jesús, no quieren parecer ante los demás como “beatos”, “rezanderos” o “cristianos” por temor a que se burlen de ellos o los desprecien.
Son los Nicodemos de la actualidad, pero no obstante en el fondo reconocen que en Jesús y en la Iglesia está la presencia de Dios, que hay muchos signos de valía espiritual, como la paz de amistades, el cambio de vida de algún conocido, signos y milagros que le interrogan acerca de la posibilidad de que su vida cambie para mejor. Si eres un Nicodemo que no te decides a seguir a Cristo y dejar el obscurantismo de tus desconfianzas, escucha la voz de Dios que te invita a arriesgar y seguirlo. Si no naces de lo alto no puedes ver el Reino de Dios actuando en tu vida.
Esto no es cuestión de doctrinas o ideologías, sino se trata de experimentar la verdad de Jesús presente en su Iglesia. Las doctrinas e ideologías no pasan de ser ideas que no salvan tu vida ni a tu familia, en cambio Jesús es una persona con el poder del Espíritu para actuar en ti y en los tuyos.