Desde el Portal: Guerra de guerrillas

Marcela Prado Revuelta

Cuando los maestros de Historia nos hablaban de Sargón y Senakerib, yo me sumergía en un mundo maravilloso y le dije a Josefina Beristáin, mi compañerita de prepa que algún día me compraría un barco, le daría la vuelta al mundo y conocería Mesopotamia. Como nunca aprendí a nadar, nunca me compré el barco. Pero si le dí media vuelta al mundo…

Y recuerdo aquellas clases, porque se supone que la primera guerra “mundial”, documentada, data del 2,500 A. C., por lo cual apenas tenemos 4,521 años matándonos los unos a los otros… y seguimos.

Y entonces, en la baja Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Eufrates, (el actual Irak), comienza una guerra entre Lagash y Umma, dos ciudades estados de la antigua Sumeria, que fue, acaso, la primera civilización de la historia. Los primeros en crear ciudades, estados, imperios, leyes y hasta la escritura. Parece que la guerra empezó al mismo tiempo que la Civilización. Parece. (Me remito a mi libro favorito, “Historia de la Humanidad, Jean Duché, Flammarion, París, 1958, Ediciones Guadarrama, Madrid, 1964, Tomo I).

(Se supone que la guerra aquella no tendría más de 200 y pico de soldaditos, por bando, pero quedó documentada como un primer conflicto…)

En este momento, en el mundo, (aunque seguramente mientras escribo ya han surgido otros), recuerdo apenas que están en guerra en Irak, (la antigua Sumeria), con casi dos millones de desplazados, Sudán del Sur, Siria, Yemen, Afganistán, (cuyos desplazados rebasan los 5 millones), Somalia y no se cuáles más.

Al rato, para no quedar mal, surgieron las “guerras de guerrillas”: pequeños grupos de individuos que se unen por una causa común, se “arrejuntan” con otros individuos que más o menos persiguen los mismos fines, establecen una organización y, finalmente, sus cuarteles (u oficinas) y se lanzan alegremente a la matazón.

Y aquello de que la Historia se repite nadie podrá negarlo..

Porque existen las “guerras” y las “guerras de guerrillas”, por todos lados.

Pero fíjese bien, que para eso están los libros: no siempre las “guerras” y las “guerras de guerrillas” precisan de una AK 47 o cosas peores.

También se vale la pluma y la voz. Los medios. En papel, en medios electrónicos, en esas cosas raras que mi nieto de doce años domina perfectamente y que yo apenas comprendo.

-Que han detenido al candidato a diputado…

-Que han “levantado” al candidato a senador…

– Que no aparece el candidato a Alcalde del pueblito tal…

-Que no estaba muerto, andaba de parranda…

-Que no está detenido, nomás resguardado…

-Que es que no firmó…

-Que si pusieron bien la vacuna…

-Que no, que nomás puro aire…

Etcétera, etcétera, etcétera…

Guerra de Guerrillas, digo. Bien documentada, a diario.

Así que me congratula que ciertos partidos de nuestro sufrido México hayan decidido, a la antigua usanza de la guerra de guerrillas, unirse para un fin común. De los tortazos no nos libraremos hasta el domingo 6 de junio próximo… 4,521 años después…

Pero, como bien dice Jean Duché, mi historiador favorito:

“No hay mejores cimientos de una buena amistad que un enemigo común”. (Ibid, página 77).

Yo estoy puliendo mi escudo, (mi libro de Derecho), afilando la espada del Abuelo y a Dios Rogando y con el voto dando…