‘En la cárcel hay miles de inocentes‘

Ana De la Luz
El Mundo de Córdoba
“Hay miles de presos inocentes en las cárceles de México; no puedo generalizar lo que viví en Pacho Viejo y decir que en La Toma pasa lo mismo, en Misantla o en Poza Rica pero casi podría apostarlo. Lamentablemente dentro de estas personas hay médicos especialistas, cirujanos, hay doctores en ingeniería, hay empresarios honrados, hay campesinos que no hablan español y es una pérdida enorme primero por ser una injusticia y segundo, porque serían más útiles sirviendo a la sociedad”, dijo en entrevista Juan Antonio Nemi Dib, tras ser ratificada su inocencia por los magistradosdelTribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE).
En contraparte, consideró que los verdaderos delincuentes no reciben la corrección debida al interior de los reclusorios, por el contrario, afirmó que fortalecen su mala conducta, por lo cual, aseveró que esto refleja la necesidad de una reforma más profunda y efectiva y así no haya presos inocentes.
“La parte más cabrona es que los que sí son delincuentes no están recibiendo ningún mecanismo efectivo y real para su reinserción social. En realidad los que son delincuentes y están presos se hacen más delincuentes dentro de la cárcel y los que son inocentes si no se ponen rudos, si no se ponen perros como se dice adentro de la prisión, acaban muertos o acaban golpeados”, dijo.
Abundó: “Entonces la prisión no está cumpliendo su propósito de reinsertar socialmente, de corregir a las personas con vocación criminal y algo muy triste la reforma al Sistema de Justicia Penal Acusatorio se hizo para quitarle presión al sistema judicial para bajar la población de las cárceles y en lugar de bajar, se mantienen y en algunas hasta ha subido”, dijo.
El entrevistado reveló que otro sector que enfrenta una situación similar, son los soldados rasos acusados del delito de desaparición forzada y aunque si bien, dijo que exista culpables, muchos no lo son. “La mentira que le vendieron a los colectivos de desaparecidos no es más que una infamia porque muchos de los policías presos en Pacho acusados son absolutamente inocentes y esperan sentencias de 140 años de prisión, cadena perpetua. Yo tuve una buena defensa, ellos no; sus familias se desintegraron y algunos me platican que sus esposas se fueron de trabajadores domésticas o se volvieron sexoservidoras para mantener a sus hijos”.

Un daño irreparable
Para el exfuncionario de la administración estatal duartista, los juicios no han disminuido en absoluto, sino que han aumentado y la corrupción de jueces y fiscales en Veracruz y en el mundo de la justicia en México está “a la orden del día”, enmarcado por un índice de impunidad del 99 por ciento, lo que significa que aquellos que sí cometen delitos, andan en la calle sin problemas.
En su caso, insistió en que lo metieron preso por delitos que ni cometió ni ameritaban cárcel; supuestos delitos que ocurrieron antes de que asumiera la función pública y en un área en la que no tenía autoridad y la violación del término constitucional, entre otras irregularidades que le causaron también sufrimiento.
“Al final puede uno acreditar su inocencia pero el daño es irreparable, muchos pensarán que soy un ladrón que todos los políticos tienen una fortuna ilícita y esa idea no se les va a quitar nunca.Yo ya no tengo la capacidad humana ni las ganas de andar convenciendo a cada veracruzano de que soy inocente pero para la historia quedó probado que fui un preso político y que me fabricaron acusaciones”.
Después de padecer un proceso judicial de seis años, Nemi Dib compartió que ahora sólo le queda pensar en aportar a la sociedad sobre todo en este momento en que se atraviesa una crisis sanitaria, en temas de infectología, epidemiología y salud pública.
Esto, al afirmar que, en su paso de 18 meses como titular de la Secretaría de Salud, Veracruz cubrió el 98 por ciento de la vacunación universal que les hizo acreedores a un premio, el cual fue recogido por su sucesor.
“Logramos capacitar a más de siete mil trabajadores de sector, implantamos una modernización profunda de infraestructura sanitaria, bajando costos… y más. Los procesos legales no han terminado y tengo secuelas por resolver pero también tengo que vivir; encontrar un trabajo digno para pagar lo que debo. Seis años sin ingresos se dice fácil. Mi mayor colección personal son las boletas de empeño”, dijo.