Bajo la rueda de páginas lapislázuli

Héctor E. Ortega Castillo

 

Siendo yo adolescente, allá por 1990, tuve la fortuna de descubrir, un venturoso día, a cierto escritor alemán (quien por su ideología pacifista se naturalizó suizo) quien se convertiría en todo un deleite el leerlo: Hermann Hesse. Y creo que no pude haber hecho mejor descubrimiento literario, pues este Premio Nobel 1946 se convertiría en mi autor favorito, de tal manera que presumo de tener y de haber leído ya todos (o casi todos) sus libros, comenzando por el celebérrimo “Demian” y hasta su magna obra “El lobo estepario”, además de múltiples antologías de cuentos y relatos cortos que ocasionalmente se publican.

No obstante, de entre sus múltiples y variadas novelas, quisiera hoy destacar una que, por su sencillez y escasa difusión, es casi ignorada por la mayoría de sus lectores: “Bajo la rueda” (1906), toda una oda a la juventud –como gran parte de la obra hessiana–. Una visión exquisita, aunque ponderada de la adolescencia centroeuropea de principios del siglo XX. Un relato (quizás con tintes autobiográficos) en que el protagonista, el trágico estudiante Hans Giebenrath, váse transformando de un eminentísimo escolapio, prodigio y orgullo de su pueblo (un centro rural) que goza del ambiente propio de la juventud yéndose de pesca cada vez que puede… cómo este imberbe y prodigioso joven, a fuerza de sentir el rigor y la presión que sobre sus hombros se deposita por todos quienes le rodean, va cayendo en una espiral autodestructiva, en una tremebunda y angustiosa asfixia del deber ser. Está destinado, por sus excelentes notas y destacable aprovechamiento, a ser un sacerdote, sin posibilidad de poder elegir otra carrera. Su padre (un pasmarote insignificante) y sus maestros, el pueblo entero en sí, lo presionan para que así sea, pues la profesión del sacerdocio, además de ser notablemente exigente, le dará de comer cuando sea adulto.

Así, todos quienes le rodean, le van robando la infancia, las ilusiones, los juegos, la belleza del paisaje (un recurso muy utilizado por Hesse), sus sueños… en fin. La atmósfera opresiva se va distinguiendo conforme avanzan las páginas… pero también la hermosura de la jovialidad, del ensueño juvenil, de la verdadera amistad, que se puede palpar en el seminario al cual asiste Hans.

La obra “Bajo la rueda” no deja de ser una crítica al sistema educativo alemán y una elegía al goce de la existencia, de la vida, de la juventud. Una llamada de atención a la presión que se ejerce sobre nuestros hijos, a la espera que sean los mejores estudiantes, sin detenernos a pensar en que debemos hacerlos en mejores seres humanos. Definitivamente recomendable para su lectura.

 

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