Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 28,8-14:

Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: “No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.
Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Estos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones: “Digan: Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglamos con él y les evitaremos cualquier complicación”.
Palabra del Señor.

¡Cristo ha resucitado¡ Esta es la experiencia gozosa de un pueblo que hoy la transmite a todo hombre que se encuentra sumido en sus tristezas. Alegrémonos y no perdamos la esperanza de que Dios tiene poder para transformar nuestra situación y transportarnos a la vivencia de su reinado.
¿Qué te tiene oprimido por las cadenas de la muerte? ¿el alcohol, la droga, el adulterio, la doble vida en tu familia y en el trabajo, la falta de dinero, la incapacidad de amar y perdonar al esposo, la impaciencia con lo hijos?, cualquiera que sea tu preocupación, Jesús te dice: ¡No temas¡.
Dirígete a Galilea que allá lo verás, Galilea significa la misión que Dios te ha confiado en esta vida y que tal vez te cueste trabajo realizar y has buscado escaparte, sea como esposo, como estudiante, como trabajador; Galilea significa tu familia, tu estudio, tu trabajo, allí te estará esperando el Señor para que descubras su presencia en tu propia vida; experimentando como te da la fuerza para realizar tu misión porque no estás sólo, él va contigo.
No dudes ¡Cristo está resucitado para ti!