Lectura del Santo Evangelio según san Juan 12,12-16:

En aquel tiempo, al enterarse la gran muchedumbre que había llegado para la fiesta, de que Jesús se dirigía a Jerusalén, cortaron hojas de palmeras y salieron a su encuentro gritando: “¡Hosanna¡, ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel¡”.
Habiendo encontrado Jesús un burrito, lo montó, como está escrito: No tengas temor, hija de Sión, mira que tu rey viene a ti montado en un burrito.
Sus discípulos no entendieron estas cosas al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, se acordaron de que habían sido escritas acerca de él y que ellos las habían cumplido.
Palabra del Señor.

La entrada a Jerusalén, lugar donde Jesús habría de experimentar su pasión y muerte, es algo festivo para los cristianos. Tal vez alguno se podría preguntar ¿por qué celebrar que Jesús va a ser matado en una Cruz?.
Porque el hecho de que Jesús entre en la muerte se celebra con fiestas y procesiones de palmas, ello por el hecho de que el Hijo de Dios por amor a ti se entregará en los brazos de la muerte para perdonar todos tus pecados, aquello que te avergüenza y te ha alejado de la presencia de Dios, es por la muerte de Jesús que se te abre la puerta no solo del perdón sino de la comunión con Dios. La Cruz es el trono desde donde Cristo, el rey de los Judíos, entrega el perdón y su espíritu a los cristianos.
Este día los cristianos salen a las calles a aclamar a su Señor, a profesar que no hay otro Dios fuera de él, que el único que tiene derechos sobre nuestras vidas y nuestro país es Dios, porque es el creador y salvador. En este día es importante el signo exterior de aclamar a Cristo con palmas y ramos, porque nuestro único redentor entrará en el combate principal contra la muerte y el pecado para darnos el triunfo en su Resurrección.
Es el inicio de un tiempo de vivencia de fe, de experimentar el misterio de la muerte y resurrección, misterio no revelado a todos los mexicanos, muchos de ellos estarán descansando y haciendo turismo sin vivir este misterio pascual que deja paz y alegría en el interior del hombre.