Córdoba de mis recuerdos

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Octavio Rodríguez Pasquel

Mi enamoramiento con Córdoba lo heredé de mi padre que la visitaba casi diario por negocios y que mi abuelo Eduardo llegó de Asturias a Cuba y se estableció en Córdoba con una tienda que se llamaba La Española, ya no existe, en ese lugar tengo entendido trabajó Don Ramón Fernández que después fue iniciador del exitoso “El Borrego”, mi papá iba a degustar el jamón y su mintjulet y yo lo acompañaba desde muy joven con varios amigos de Orizaba y de Córdoba, disfrutábamos del beisbol en el Ruperto S. García que algún día ya mencioné los peloteros que pasaron por ese diamante.
Recuerdo los amigos orizabeños Don Miguel Loyo, Don Bernardo López, Don Humberto Lammoglia y Don Aurelio “Lito” Ortega editor y fundador de “La Calandria” Revista que reseñaba la vida política, social y deportiva de Orizaba, abuelo de nuestro amigo historiador y editorialista de los Mundos: Héctor Ortega Castillo.
Los amigos cordobeses de mi padre ya sea de nacimiento o de adpción: Don Joaquín González, Don Juan Sustaeta, Don Eduardo Morales Rois y Don Daniel Beltrán.

Baile de disfraces

Hablando de nostalgia muy joven asistí a bailes en el Club de Leones y en una fiesta de carnaval vi una comparsa que la formaban muy bonitas señoras acompañadas de sus esposos, ésta consistía en que disfrazados de piel rojas, recuerdo eran principalmente dos familias las Becerra y las Sánchez Arévalo, las primeras eran María Elena de Gómez, Susana de Lartigue, Dolores de Del Río, Josefina de Ballesteros y Rosi de García y las segundas Lourdes y Nora de López.
No dudo que entre los organizadores del baile haya estado Lucio “Tertulias” Pérez, personaje pintoresco y estimable de mediados del siglo pasado.
Recuerdo también el primer sanatorio del Dr. Crescencio Ruiz progenitor de Elenita Ruiz que casó con el Compadre Humberto Lammoglia, ya mencionado, padres de la dinastía, quedando como muestra en la ciudad el gran “Vale”.

Mis contemporáneos

Algunos son mayores pero me honraron con su amistad y aquí debo señalar especialmente a Don Reynaldo Pérez Franco gentil caballero del que tuve un finísimo trato, la amistad la seguí con sus hijos principalmente con Raúl Pérez Morales con igual bonhomía.
Chara Manzur me colmó de atenciones y de su descendencia recuerdo con afecto a Tere, Pita y Pepe Toño.
El Güero Orbezo casado con la encantadora orizabeña Susy Larrazábal, también los Ross Miguelito y su primo Chava y con Jorge Sustaeta, de su hermana Gely de gran personalidad y belleza y adelantada a su tiempo, nunca la traté, de vista debimos conocernos, camino a Veracruz ella en un Ford acompañada de su tío Toño López, yo manejaba también a Veracruz con mi madre en un Chevrolet que me prestaba mi papá, corrimos fuerte con la irresponsabilidad de los años, nunca la alcancé, debo apuntar que Don Juan su papá era el distribuidor de la Ford, un personaje que antes vivió en Orizaba y jugando futbol para la A.D.O. la CIDOSA Fábrica le ofreció trabajo para que jugara con su equipo, así era su aptitud, llegó a jugar muy bien tenis a tal grado que derrotó en el Cido Sport de Río Blanco a uno de los hermanos Roldán que había representado a México en la Copa Davis contra EE.UU. Me acabo de enterar de que la primera Cancha de Tenis en Córdoba él la construyó. También fabricó “El Ron Potrero” que ya no existe pero sí algunas botellas que se conservan y están muy bien cotizadas.

Cena en el hotel Palacio

Invitado por mi querido y caballeroso compadre Gustavo Perdomo Menéndez acompañado por un grupo de amigos entre los que estaban Laureano Carus, El Negro Abella, Juan Antonio Perdomo, Zoilo Tress y otros que escapan a mi memoria.

Una mujer inolvidable

Siendo un imberbe en un día de lluvia como se acostumbra en mi tierra Orizaba, contemplé dos damas y una se me quedó grabada en la retina por la alegría y simpatía que derramaba, descalzas empapándose en medio de la calle Madero, con dos acompañantes varones que envidié, después me enteré que el nombre de la linda cordobesa era Aída Vega, jamás la volví a ver, pero me repito la impresión fue inolvidable, no dudo que entre ella y Gely Sustaeta hayan inspirado la preciosa melodía de Pepe Guizar “Cordobesa”

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