Unidos para siempre

Laura Arely

El Mundo de Orizaba

Un día inolvidable fue el que se vivió en la gran boda de Risela Janeth Bruciaga Nayares y Carlos Pérez Potenciano que después de vivir años de noviazgo decidieron tomarse de la mano y llegar juntos al altar para ofrecer una promesa de amor. La cita fue en la iglesia de San José teniendo como testigos principales a sus padres y padrinos.

La misa fue muy emotiva y personal, el sacerdote celebrante estuvo cerca de ellos durante las pláticas pre matrimoniales hasta llegar a la ceremonia religiosa para unir sus vidas ante de Dios.

Terminando se trasladaron al lugar de la recepción donde los esperaba una linda decoración con muchas flores, al llegar los invitados escribían en una libreta los buenos deseos para esta etapa que comienzan, juntos disfrutaron de un delicioso banquete.

Llegó el momento del primer vals como esposos donde todos los invitados fueron testigos de ver a la pareja bailando muy felices y más enamorados que nunca, con tiernas miradas; momentos llenos de romanticismo y mucho cariño.

Todos los asistentes disfrutaron al máximo la velada, con mucha música y ese gran ambiente de alegría que se vivió en el lugar.

¡Felicidades!