Unidos, hay un mejor mañana

Alejandro Aguilar
El Mundo de Córdoba

A pesar de enfrentar una serie de dificultades, entre ellas el reciente nacimiento de gemelos en medio de la pandemia, los integrantes de la familia Franco Ramírez tienen la confianza de que unidos hay un mejor mañana para todos.
En el Día de la Familia, Viridiana Ramírez González y Octavio Franco Vera recordaron las situaciones más complicadas pero más significativas desde que se unieron como familia el 9 enero del 2007.
Casándose por lo civil, tuvieron sus primeros hijos: Atziri y Yair quienes tienen actualmente 13 y 10 años respectivamente. Octavio Franco reconoció que no son una familia perfecta ya que él mismo reveló un defecto que puso en jaque la estabilidad de su hogar:
“El alcoholismo; yo tomaba muchísimo, a mi familia no la veía el fin de semana; me iba a tomar y ella (su esposa) vivió este terror porque una persona alcohólica no sólo se daña a sí misma sino también a su familia”.
Esto significó escenas tristes, discusiones y soledad, por lo que Octavio ingresó al Movimiento Familiar Cristiano (MFC) para cambiar su rumbo con sus seres queridos, y en el año 2012 se casó por la iglesia.
“Fue bastante difícil porque me sentía yo sola, pedía mucho a Dios porque él cambiara; le gustara estar más con nosotros, y que estuviera más en casa”, dijo Viridiana Ramírez.
Como madre de dos niños, hasta ese momento, Viridiana y Octavio buscaban un tercer hijo; no obstante, Yair y Atziri en sus deseos predijeron un par de gemelos que nacieron este año en medio de la pandemia.
“Quedé embarazada en mayo, justo en la pandemia, y estábamos con miedo porque estábamos desde hace tres años intentándolo y con ese miedo y esa emoción nos pusimos a llorar los cuatro. Fuimos a ver a la doctora y después de unos meses me vuelve a revisar y apareció otro bebé, no era uno sino dos bebés”.
Con una amenaza de aborto, luego de preeclampsia, de ser programada para el 24 de febrero finalmente se adelantó el parto para el 2 de febrero, pero esto no fue fácil por la emergencia sanitaria que se vivía más en los hospitales, ya que para ser atendida tuvo que peregrinar al puerto de Veracruz, Río Blanco y Puebla.
“Había muchos infectados de covid, siento que ha sido una de las cosas más difíciles que he pasado y mis hijos estaban con sus abuelos y nosotros estábamos en Puebla y no nos dieron a los bebés luego, sino que estaban en observación”, externó Viridiana.
Octavio, en espera de ver a sus bebés, Yeshua Tadeo y Maryam Guadalupe, conoció el lado más amargo por la que pasaban otras familias al ver a sus seres queridos luchar entre la vida y la muerte contra el covid-19.
“Es una enseñanza muy grande, los bebés que nacen ahora son guerreros, de las personas que tienen el valor de enfrentar esta adversidad”