Familia de campeones

Araceli Rodríguez Vivas, perteneció a esa generación dorada del conjunto Carta Blanca donde nació su pasión por el deporte misma que ahora ha heredado a sus hijos y nietos

Mary Chuy Rodríguez

El Mundo de Orizaba

Ejemplo de pasión, perseverancia y amor por la familia, es la señora Araceli Rodríguez Vivas, leyenda viviente del equipo Carta Blanca quien a heredado a sus hijos y ahora a sus nietos ese gusto por el deporte.

Ella ingresó a las filas de la selección de baloncesto en el año de 1957 a la edad de 10 años, apoyada en todo momento por sus padres quienes a pesar de ser criticados por la sociedad, le brindaron la confianza de jugar.

“En esa época hasta la misma familia nos crítico, pero mi mamá siempre me dijo que ellos me iban a apoyar y no hubo un entrenamiento que no fueran a mi lado para que yo pudiera prepararme siempre alentándome a ser feliz y nunca dejar el deporte”, compartió.

El equipo fue formado por el maestro Humberto Gutiérrez Zamora en la década de los 50’s, quien se encargó de conjuntar a los talentos juveniles más importantes de toda la región desde Ciudad Mendoza hasta Córdoba.

El talento

Con su importante talento, marcaron sin duda un antes y un después para el deporte ráfaga en el Estado, pues lograron un sin fin de títulos desde la categoría juvenil hasta Primera Fuerza, resaltando el haber derrotado a las Adelitas de Chihuahua, equipo que también posee una importante trayectoria.

Tras su exitoso paso en el deporte Ráfaga Cheli a la edad de 23 años se casó con Alejandro aranzabal con quien Tuvo cuatro hijos Alejandro Alfonso Laura Itzel y Carlos los primeros tres r Dando su gusto por el derecho el último convirtiéndose en el licenciado en educación física.

En todo momento les inculcó hacer ejercicio cada uno realizaba actividad en sus escuelas y hasta la fecha ahora ya convertidos en padres de familia, siguen con ese gusto por el ejercicio, en el caso de Carlos enseñando a las nuevas generaciones.

“Nosotros fuimos 15 hermanos, así que mi papá siempre nos llevaba a todos lados caminando, pero además ellos fueron maestros rurales y tenían conocimiento de muchos ámbitos, él se encargó de sembrar la semilla del amor al deporte y la familia en mi vida, la misma semilla que he plantado en el corazón de mis hijos y ellos a su vez en mis nietos”.

Aunque por momentos tuvo que dejar el baloncesto debido a su trabajo y la casa jamás se alejó por completo, manteniéndose en constante comunicación con sus compañeras de la infancia con quienes desde el 2003 apoyadas por el maestro Luis Herrera comenzaron a competir en los Juegos del Inapam, hasta el momento buscan seguir activas aunque la pandemia por Covid-19 prácticamente las detuvo.

Con una vitalidad que contagia la señora Araceli todos los días sale para caminar de 6 a 7 kilómetros por la ciudad, pues comparte un día que no se ejercita es un día que se entume así que no desaprovecha, al llegar a casa brinca la cuerda y realiza ejercicios de relajación para enrolarse en sus labores del hogar.

Sus 9 nietos como si fuera un gen que pasó en su ADN, a logrado destacar en diferentes deportes y encontrar en el ejercicio una pasión por lo que ella se muestra contenta de ser parte pero sobretodo formadora de una familia de campeones.

Sabías qué

Recientemente una marca deportiva internacional, les realizó un documental en el que contaron su historia y las bautizaron como las “abuelas del baloncesto”.

Frase

“Mi se encargó de sembrar la semilla del amor al deporte y la familia en mi vida, la misma semilla que he plantado en el corazón de mis hijos y ellos a su vez en mis nietos”.

Araceli Rodríguez Vivas

Ping pong

Baloncesto: pasión

Familia: amor

Orizaba: orgullo

Carta Blanca: sueño