El Misterio del Descuento

Desde El Portal

 

Marcela Prado Revuelta

Siempre tuve casa, vestido, sustento, escuela, libros, periódicos, revistas, paseos, cumpleaños y etcétera. Me daban mi domingo y nunca faltaron los Reyes Magos. Afortunada fui. Al rato descubrí que quería ser escritora. Y escribir en los diarios. Y escribir cuentos. Y contar historias. Y preguntar preguntas que no tenían respuesta.
Y me gustaba hablar, con el vozarrón de que me dotó la naturaleza, que estoy segura que es herencia de mi Madre. Ni modo.
Así que, escribiendo cuentos, historias y otras cosas, y platicando otros cuentos y declamando poemas de Díaz Mirón y García Lorca, descubrí que hasta me pagaban por hacerlo. ¡Carambas, me dije. Eso está muy bien!. Acabé grabando algunos pero muchos, anuncios para una estación de radio de mi tierra, Córdoba. Aún me acuerdo de algunos de ellos…
Al llegar a Xalapa a estudiar, mis historias, mi voz y mi interés por la cultura, me arrastraron a Difusión Cultural en la Universidad Veracruzana y a diversas actividades en el Gobierno del Estado, cuando Acción Social era eso y no la oficina que pone los templetes y los micrófonos y las sillas. Acción Social y Cultural, era.
Un buen día, en el papelito de color de rosa que nos daban con la quincena, descubrí un descuento misterioso: IPE. ¿Qué carajos es esto?, pregunté tantito preocupada, tantito enojada, tantito desconcertada.
Mi jefe de entonces, con paciencia de santo, me explicó la cuestión: “Es para cuando te jubiles”…
¡Újule!, respondí. Falta mucho tiempo. Era muy joven y medio tarada.
Pero los años pasaron y descubrí que, efectivamente, la jubilación ya no estaba lejana. Entendí que era “mi ahorro para el futuro”, que me permitiría ser independiente hasta el último momento de mi vida. Lo entendí.
De hecho, en dos o tres de mis asignaciones de trabajo, tuve pleitos mortales con mis compañeros de trabajo cuando “aquel descuento misterioso”, subía un poquito. Tenían mi edad, pero nunca habían madurado: quizá pensaban que se quedarían en los treinta años para siempre jamás… Gané algunos pleitazos, perdí otros.
Y cuando aquella jovencita más bien tarada y despreocupaba descubrió, casi 40 años más tarde, que era tiempo de “jubilarse”, ella solita se felicitó por haber cubierto, religiosamente, aquel misterioso descuento: mi jubilación.
Me la gané a pulso.
Me la gané en el trabajo. Tolerando, a veces, jefecitos insoportables.
Tolerando “broncas en el ejido”. Despropósitos. Imposiciones. Discusiones. “Si me corren me voy”. “Que por favorcito no se vaya”. He dicho. Etcétera.
Lo que pasamos todos los trabajadores en este país, en todos los niveles. También ni modo.
¡Y carajo!… A estas alturas de nuestra vida nos salen con los UMAS, aprobadas por los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
UMA: 89 pesitos y cachito. Salario Mínimo, 141 pesitos y cachito.
Pero lo que acaso usted no sabe es que los “salarios” de los integrantes de la SCJN, fluctúan entre poco más de cien mil pesos hasta alcanzar, en muchos caso, más de 400 mil pesos, en cuestión de aguinaldos, prestaciones, seguros de vida, etcétera, etcétera, etcétera.
Hasta hace ratito, se ha decidido que a los jubilados les pagarán conforme a las UMAS y no en base al salario mínimo, “como endenantes”.
Escribo “hace ratito”, porque en este País, en este momento, las leyes, las condiciones, las normativas, los regímenes jurídicos, nos los cambian “de la noche a la mañanera”, si usted se fija.
Y miro a los trabajadores de este momento, enfurecidos, aterrados, preocupados por su futura jubilación, que les dejará más o menos con la mitad de lo que están percibiendo por su trabajo.
Y entonces, otra vez se me atora una como rabia en la garganta y me gustaría que a los integrantes de la SCJN le avisaran que les pagarán sus salarios y sus jubilaciones en UMAS y que ya no hay viáticos, ni autos con chofer, ni guaruras ni seguros médicos privados y que tienen que ir al seguro o a cualquier otro hospital público y que tienen que sufrir lo que sufren los buenos trabajadores mexicanos y todo lo demás…
Eso sí: esos son los trabajadores que ejercerán su voto el 6 de junio…