El apagón y las cosas que suceden 

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Desde El Portal

 

Marcela Prado Revuelta

 

Primero los nortazos y las bajas temperaturas, que nos obligan a sacar chamarras, suéteres, bufandas, guantes y otras cosas que huelen a naftalina, porque están guardadas en el fondo del ropero.

Luego, nos avisan en los medios de las heladas en Texas y los amigos del norte de la república se están congelando con las heladas y las nevadas, por un apagón que impactó a millones de mexicanos.

Al ratito, a una le da como miedo de los apagones y me pasé la tarde sacando las velas de colores que sólo utilizo en Navidad, chequé las pilas de mis lámparas, cargué los dos teléfonos y me arrepentí de no haber comprado, de oferta, aquella pila extra para los celulares. Lo único que me niego a encender es el Cirio Pascual que conservo desde el día en que mi Madre caminó el camino. Ese si que no.

Hasta allí iba más o menos confiada en que superaría los apagones… hasta que nos avisaron que cortarían el agua, aquí por la casa de usted y otros muchos lugares, “por mantenimiento”… A llenar tambos, cubetas, tinas y cuanto bicho había a la mano. Pero me quedé pensando que no era “por mantenimiento”, sino “por falta de mantenimiento”, carajo, porque el servicio de agua potable, en todo el estado está para llorar, pero no llore mucho, porque no podrá lavar los pañuelitos.

Ya para entonces, además de asustada, estaba hecha una furia. Me desquité sacando mis viejos libros de la prepa y repasando los de Ciencias:

“La electricidad es una energía secundaria, que se genera mediante un proceso de transformación, basado en recursos renovables, como la energía solar fotovoltáica y térmica, la hidráulica, la eólica, la biomasa o mareomotriz y otras más”. No entendí nada en la Prepa y tampoco entendí nada en este momento.

Lo peor fue cuando seguí leyendo y descubrí que “la electricidad también se genera por recursos no renovables, (limitados, contaminantes y prehistóricos), como el carbón, el petróleo y el gas”.

Más furiosa me puse, porque recordé que en “el principicio del precipicio” en que estamos, se vendió el gas de reserva y nos quedamos en la maldita calle: los apagones podrían haberse evitado si no se hubiera vendido aquel gas “que sobraba”, comprado por los neoliberales, carajo!

En este momento, México está comprando gas a un altísimo costo y salen las fotos de los barquitos que los transportan hacia el puerto de Veracruz y otros puertos, y se me atora una como “furia hacendaria”, cuando pienso en la forma en que están tirando mis impuestos y los de usted, de los mexicanos de bien que trabajamos, generamos trabajo y pagamos los impuestos para pagar los excesos de los “impuestitos”…

Allí comencé, pero ya botada de risa para no llorar, a ponerme eólica, eufórica y biomotriz, (energía animal), y me puse a revisar si los hijos y nietos me habían dejado algo de leña de los asados de la temporada y a limpiar el asador del jardín, por si las moscas y recordar mis clases de “girl scout”, donde nos enseñaban a generar fuego con dos maderitas o con una lente para reflejar el sol. Hasta ahí llegué, de la angustia energética que me atenazó 72 horas…

Y es claro que, durante el apagón, la amenaza de otros apagones y la falta de agua potable, dejamos de darnos cuenta de que a los ancianos que llegaban a vacunarse les fotografiaban el INE y les tomaban fotos a ellos, los “sirvientes de la Nación”, y les repartían unos papelitos que dicen “Morena de vacuna”…

Y con los apagones, dejamos de fijarnos en que el psicópata que tenemos de Ejecutivo defiende “a copa y espalda” a sus candidatos favoritos: acosadores sexuales, violadores, encueratrices, actricitas, reinas de belleza, cómicos, personajes indiciados por diversos delitos y otras maravillas de la fauna mexicana.

Si: las cosas que suceden con el apagón no es quedarse sin energía eléctrica: es distraernos para que, quizá, no nos demos cuenta de lo que están haciendo con nuestro País.

Pero los mexicanos, digo, repito, los mexicanos de bien, no somos tan tontos.

¡Eso sí!, “ya chole” de apagones, recontracarajo…