Un museo de retratos, de pintores y de símbolos

Por. Rubí Márquez Alonso
SCM Orizaba.

El museo del Prado es un museo de retratos, un museo de pintores y un museo de símbolos. El Prado en Madrid es uno de los museos más importantes y visitados del mundo.
El Prado es un museo de retratos. El museo se compone de las colecciones reales de la monarquía española. La colección de retratos de la realeza comenzó con los Habsburgo cuando Carlos I quien tuvo a su servicio a Tiziano, le encargó retratos de él y de la familia, así como obras religiosas. Seguidamente, Felipe II cimentó la colección de pintura flamenca, especialmente con el Bosco y el Moro. Felipe IV por su parte, tuvo a su servicio a Velázquez durante cuarenta años. Fue este monarca quien enriqueció más que ningún otro la colección con Velázquez, Rubens y pintura italiana. Finalmente, la reina Isabel formó la colección de Murillo. Actualmente, existen más de 350 retratos reales en la colección.
El Prado es un museo de pintores. A diferencia de otros museos donde podemos encontrar un numero limitado de obras de cada artista, en El Prado están representados muchas obras de un solo artista. Algunos de los artistas mas representados son Velázquez, el Greco, Goya (de quien se guardan el mayor número de obras en el museo), ​Tiziano, Rubens y el Bosco. Goya posee 152 pinturas, incluyendo casi todos sus cartones para tapices, Rubens casi 100 obras, Luca Giordano más de 80 pinturas y Bartolomé Esteban Murillo 55 pinturas. El Prado tiene la máxima cantidad de Goya, de Rubens o de Velázquez del mundo.
El Prado es un museo de símbolos. Los cuadros contienen incontables referencias a la Biblia y alusiones a la mitología. Están por ejemplo los cuadros de Adán y Eva, los cuales son de los más famosos del museo. Ambos pintados en óleo sobre tabla por Alberto Durero; Adán y Eva son representados sosteniendo una manzana rodeados de animales y de vegetación, pintados de perfil y con un gesto sugestivo. Similarmente, podemos encontrar otros cuadros también con una vasta carga simbólica como El Juicio de París y Las bodas de Tetis y Peleo.
Uno de los símbolos y curiosidades más grandes que alberga el museo es la peregrina. La peregrina es una famosa perla que formó parte de las joyas de la corona de España. La peregrina luce en numerosas ocasiones en los retratos de la familia real desde Margarita de Austria, Isabel de Borbón, María Tudor, Felipe III (apareciendo la perla en su sombrero) o María Luisa de Parma.
Pero la pintura más buscada pertenece a Velázquez. Una de las obras más emblemáticas y estudiadas del museo es sin duda alguna Las Meninas de Velázquez. En dicha obra podemos ver en primer plano a la infanta Margarita quien es acompañada por sus doncellas, las meninas y por algunos enanos. Sin embargo, mirando bien la pintura, frente a nosotros de lado izquierdo aparece un lienzo y detrás de él el propio Velázquez sosteniendo un pincel. En el fondo de la pintura, si observamos con detenimiento, encontraremos un espejo que parece reflejar a los reyes quienes están previsiblemente posando mientras los pinta Velázquez. Ello nos indica que la intención del pintor era en realidad llevar la atención del espectador a la infanta quien parece haber aparecido abruptamente en la alcoba interrumpiendo a Velázquez mientras pintaba a la pareja real.
Mundialmente famosa también es La Maja Desnuda de Francisco de Goya. Esta pieza y su compañera, La Maja Vestida representan dos de las obras más polémicas del autor. La primera es la más polémica por la posición de la maja, quien nos recuerda a la diosa Venus, y quien nos mira de forma fija con una sonrisa un tanto provocativa. El escándalo saltó dentro la sociedad española ante la especulación quien podría ser aquella mujer que posó para Goya.
El Descendimiento de Rogier van der Weyden. Se trata de otra pintura aclamada por la impecable técnica del autor en cuanto a los ángulos y figuras del cuerpo de Jesús descendido de la cruz y de quienes lo acompañan; así como de la perspectiva que ofrece desde distintos ángulos.
Y no podía faltar El Jardín de las Delicias de Bosco. Una pintura que pareciera estar llena de pequeños diablitos, cada uno realizando acciones incomprensibles. Se trata de un tríptico. Si el tríptico es cerrado, nos muestra el tercer día de la creación en tonos grises; sin embargo, cuando se abre, sorprende con una explosión de colores que contrastan con los tonos oscuros. La pintura cuenta de izquierda a derecha una historia dividida en tres partes que tiene como eje temático el pecado, ubicando la escena en el paraíso.