Delfina y los descuentos

Gino Raúl De Gasperín Gasperín

La exalcaldesa de Texcoco, exdiputada y senadora del partido en el poder ha sido designada secretaria de Educación, en lugar de Esteban Moctezuma, quien se va de embajador a EEUU. Lo bueno es que Moctezuma se va.

Delfina se define como una profesora de aula de primaria, con estudios en la Universidad Pedagógica Nacional. Además, es mujer y fue (¿o es?) lideresa sindical de maestros. Esto ha sido suficiente para que algunos aplaudan su nombramiento y estén confiados en que su trabajo al frente de la despanzurrada SEP podrá remontar el abismo en que se encuentra y la educación en México sea tan buena como la de Finlandia, por ejemplo.

Fernando González, exsubsecretario de educación básica de la SEP, en los tiempos aciagos de Peña Nieto, y yerno de Elba Esther Gordillo y también presidente del partido de esa señora, el Redes Sociales Progresistas (¿?), la definió como una mujer que “tiene capacidad gerencial, de dominio y de coordinación… Creo –dijo– que es una mujer con formación docente, académica, política, con solidez (sic) laboral y sindical”. (Proceso 22/12/2020). Y si “cree” es porque ha encontrado suficientes razones para darle su confianza a su “solidez” laboral y sindical y a su “capacidad de dominio”, no obstante que tiene casi nueve años de haber abandonado las aulas y dedicarse ahora de lleno a la política partidista.

Durante su gestión como alcaldesa de Texcoco, Delfina, lejos de las aulas, se ocupó en apoyar a su partido político con una estrategia sin igual. Según la investigación que el INE tiene abierta desde hace unos tres años (y todavía no termina, ni terminará), la profesora ordenó o “convenció” a  los 435 empleados no sindicalizados de ese ayuntamiento a aportar “voluntariamente” (ellos dijeron que fueron “obligados a entregar parte de su salario bajo amenaza de ser despedidos”) el 10 % de su salario para el Grupo de Acción Política (GAP), de filiación morenista, grupo que encabeza el actual senador Higinio Martínez Miranda. En total, lo recaudado fueron 12 millones 44 mil pesos. Este dirigente morenista explicó que: “era dinero que el funcionario libremente decidía entregar a cuenta de algunos beneficios”. Los trabajadores firmaban la cantidad entregada y recabada por la secretaria particular de Delfina. (“Animal Político”, 23/12/2020). Eso políticamente no es un pecado, sino señal de “capacidad gerencial”.

Ahora, al frente de la SEP, la profesora tendrá bajo su responsabilidad un presupuesto de 318 mil millones de pesos, dos millones de maestros, 36.6 millones de alumnos de educación básica y bachillerato y 265 000 escuelas. Todo este andamiaje económico, material y humano sumido en una crisis sin precedente. ¡Y vaya que es mucho decir!

El saliente secretario de educación y habilitado diplomático deja el barco en altamar, en medio de una feroz tempestad y con el timón maltrecho en manos de las televisoras que han hecho lo que han podido y lo que han querido, mientras millones de niños y jóvenes aprenden (si es que…) con menos empeño que nunca y con maestros exhaustos tratando de encontrar la forma de que aquello no sea un completo desastre, haciendo de la necesidad, virtud.

Dicen los que elogian el nombramiento que nunca antes un profesor de banquillo había sido secretario de educación y, lo que les parece mejor, con una “solidez” laboral y sindical como la que tiene la elegida. Y que esto garantiza que el barco ahora sí estará en las mejores manos que pudieron ser halladas en medio de la debacle.

Puede que sea así, pues estamos en tiempos en que todo es posible, desde ver volar a un buey hasta encontrarnos a quienes aman con tanto afán a sus mascotas que son capaces de arrodillarse y servirles con singular denuedo, lo que no hacen siempre y con el mismo afán con sus propios semejantes. En fin, que en gustos se rompen géneros y, cuando se trata de profesar amor y devoción, los seres humanos pueden llegar a lo inverosímil.

En el caso de la educación, ya que estamos tan “súper requetemal”, hacer lo mínimo será tan visible y aplaudible hasta llegar a exclamar que, al final del sexenio, si la “solidez laboral y sindical” de la profesora lo soporta y hace buen uso de su “capacidad gerencial, de dominio y de coordinación” (sobre todo de dominio), estaremos “súper requetebién”, como a ella le gusta decir…

Si es mujer, si proviene de “humilde cuna”, si dice “nadien” en lugar de “nadie”, eso es de poca monta. Lo que sí huele mal es el aplauso que le brindan las huestes de la señora Gordillo y el propósito político-electoral de su nominación.

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