Cueva de Coxcatlán, yacimiento de vestigios prehistóricos

La cueva se encuentra en el municipio de Coxcatlán ubicado en el sureste de Puebla, cerca de la carretera que conduce de Tehuacán a Teotitlán de Flores Magón, Oaxaca. (Foto: Juan Martín Rojas.)

Arqlgo. Juan Martín Rojas*

En la década de los 60 del siglo pasado fue descubierta la cueva de Coxcatlán en el valle de Tehuacán, Puebla, un importante yacimiento prehistórico de larga ocupación humana de cazadores-recolectores.

El Museo Nacional de Antropología (MNA) del INAH documentó la evidencia de una temprana domesticación de plantas, innumerables herramientas de piedra, así como el hallazgo de varios entierros, uno de ellos llamó la atención debido a que los restos estaban cubiertos con pigmento rojo.

La cueva fue habitada por recolectores-cazadores, durante el horizonte Protoneolítico, 5000 a 2500 años antes del presente (a.p.). En la fotografía observamos parte de la excavación que se realizó en 1962. (Reprografía tomada de: Fowler, M. L. and MacNeish R..“Excavations in the Coxcatlan Locality in the Alluvial Slopes.” The Prehistory of the Tehuacan Valley. Excavations and reconnaissance. Vol. 5, University of Texas press. USA. 1972)

Su estudio permitió reconocer que se trataba de un individuo femenino de entre 36 y 55 años de edad. Habría perdido la mitad de sus dientes a lo largo de su vida, mientras que las piezas dentales restantes presentaban gran desgaste y abscesos alveolares que erosionaron el paladar.

Esto se debió en gran parte a una dieta basada esencialmente en plantas y vegetales fibrosos con alto contenido de azúcar, el corazón del maguey cocido que ocasionó los padecimientos dentales descritos debido a la naturaleza fibrosa y tenaz, mientras que los azúcares presentes en este platillo creaban un ambiente propicio para el desarrollo de caries.

Los entierros 4 y 5 se encontraron colocados en posición decúbito dorsal asociados a cuatro canastas de fibras vegetales que en su interior contenían restos de infantes. Uno de ellos presentaba huellas de canibalismo. (Reprografía tomada de: Fowler, M. L. and MacNeish R..“Excavations in the Coxcatlan Locality in the Alluvial Slopes.” The Prehistory of the Tehuacan Valley. Excavations and reconnaissance. Vol. 5, University of Texas press. USA. 1972)

Sus huesos indican que cargó con un mecapal durante gran parte de su vida, ya que presenta artritis en los miembros superiores y en la columna vertebral donde se hacía el mayor esfuerzo al cargar bultos de casi 30 kilos, algo común en las poblaciones cazadoras-recolectoras que migran estacionalmente.

El desgaste en la cintura pélvica y el fémur indica que caminaba grandes distancias desde temprana edad. A la mitad de su vida sufrió una caída sobre su costado izquierdo que le causó dolor crónico e inmovilizó parcialmente el hombro y brazo.

Después de fechar el cráneo por radiocarbono y antes de ser exhibido en la sala Poblamiento Americano del museo, se realizó una limpieza que retiro una capa de barniz con polvo que tenía adherida en las paredes del cráneo. (Foto: Juan Martín Rojas. Proyecto fechamiento de las colecciones arqueológicas del Museo Nacional de Antropología)

Esta mujer fue capaz de alcanzar una edad avanzada gracias a la cooperación y a los cuidados de su grupo, quienes seguramente le proporcionaban alimentos blandos.

*Curador-investigador, MNA