Con la fe intacta

Feligreses acudieron a presentar al Niño Dios a la catedral con motivo del día de La Candelaria, eso sí con todas las medidas de sanidad por el covid

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

Apegados a la nueva normalidad, pero con la fe y devoción intacta, es como se vivió el día de ayer la eucaristía en honor a la Virgen de la Candelaria, donde cientos de feligreses ingresaron a la Catedral de San Miguel Arcángel para que su Niño Dios recibiera la bendición.

Vestidos con ropones de bautizo, como bebés, con el sagrado corazón, de ángeles, San Ramón y hasta de San Judas, fue cómo desfilaron las personas con sus Niños Dios en mano por la iglesia.

Desde las 11:30 los católicos comenzaron a arribar a la explanada de la iglesia, esperando poder encontrar un lugar donde sentarse para recibir la bendición de su Niño Dios.

Dos por banca

Para las 12:00 del día la Iglesia se encontraba repleta y es que con la nueva normalidad, en las bancas del tempo solo se permitían dos personas sentadas, para mantener la sana distancia en todo momento.

Incluso algunas personas se tuvieron que quedar en la explanada de la catedral escuchando la homilía desde ahí, para evitar una aglomeración entre las personas que se encontraban al interior.

En esta ocasión la celebración fue diferente, pues en todo momento se pidió el uso de cubrebocas, aplicarse gel antibacterial y mantener la sana distancia, como parte de las medidas que ha implementado la Diócesis de Orizaba.

Sin embargo, a pesar de ser así, la fe, persistió en todos los ciudadanos que acudieron a la iglesia, quienes en todo momento no se olvidaron de pedir a Dios por el terminó de esta pandemia.

Distinto

A pesar de que fue una ceremonia distinta, la fe fue la que resaltó en todo momento, pues los fieles acudieron y agradecieron a Dios la oportunidad de poder seguir refrendando su fe.

Capillas

En toda la Diócesis se realizó la bendición de Niños Dios con la sana distancia y cuidando que no se aglomeraran las personas.