UNA tradición de fe y esperanza

Para pasar a la casa de María de los Ángeles Teresita Herrera Hernández, primero se debe observar un enorme nacimiento que recuerda todas las etapas históricas desde el anuncio a la Virgen María hasta el nacimiento de Jesús de Nazaret, y que tiene lugar en la sala-comedor.
Con tanto cariño y esmero que Teresita colocó su nacimiento con apoyo de sus familiares, también es partícipe de la tradición de vestir al Niño Dios y llevarlo a su presentación cada 2 de febrero, Día de La Candelaria.
Teresita hace una invitación a pasar a su cocina donde se siente calor de hogar y se logra percibir otro nacimiento más pequeño donde puede presumir una figura antigua del niño Jesús.
Sentada junto al nacimiento, Teresita sonríe mientras luce un vestido blanco con puntos morados, el cabello cano que hace juego con sus ojos café, los aretes de plata y su piel blanca, que igual combina con esa constitución que a pesar de sus 75 años, la hace moverse sin problemas de un lado a otro para traer a cada uno de sus “Niños” y contar su historia.
Vestir a Cristo
“Vestir al Niño Dios significa mucho porque representa vestir a Cristo y yo como católica es una tradición porque cuando presentaron al niños Jesús en Jerusalén, de ahí viene que cada año se presente al niño en las iglesias, se lleva a misa para que le dé la bendición el padre, para eso hay que vestirlo.
”Una vez que nació el niño, al tiempo que marcaba la ley de Moisés, lo tenían que presentar al templo para la purificación de la santísima Virgen María, entonces lo llevan al templo de Jerusalén a presentar, ahí encuentran a un anciano llamado Simeón que es el que les vaticina por relación del Espíritu Santo sabía que él iba a morir antes de conocer al salvador y ahí les dice (a José y María) que da gracias a Dios, que ya puede morir en paz porque ya conoció al salvador y a la santísima virgen le dice que va a tener mucho sufrimiento con el niño y una espada le traspasará el alma; de ahí viene la tradición de llevar al niño cada año a bendecir“, dijo.
Además, recuerda con tono paciente de maestra que repite la lección: que la imagen del Niño Jesús se debe vestir como se debe para presentarlo en el templo, no como lo hacen algunas personas que por moda lo visten de algún santo o con uniforme de futbolista, bombero, policía o hasta médico con cubrebocas.