Desde el Portal

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Marcela Prado Revuelta

Los Refritos

Pone usted, suavemente, una cucharada mediana de mantequita de cerdo en el sartén, le agrega un cuarto de cebollita picada finamente y agrega los frijoles recién cocidos, los plancha alegremente durante un buen rato, hasta que los deja hechos talco, a fuego muy manso: si tiene paciencia, logrará unos frijolitos refritos, de esos conque se rellenan los pambazos, los emparedados de jamón y queso, los frijolitos refritos con los que se hacen los “huevos tirados” que les fascinan a mis nietos y otras maravillas de la gastronomía mexicana. De rechupete.

Pero, ¡por favor!, ¡no me pongan ustedes “refritos” en las boletas de las próximas elecciones del mes de junio!… ¡Por favor, nada de “refritos”!

Cuando digo “refritos”, me refiero con toda falta de respeto a los “mismos nombres” de hombres, mujeres y otros géneros que no conozco, pero que no me molestan, que “buscarán ganar las elecciones y sacar a los “transformers” de la jugada”. ¡Por favor!…

¡Nada de “refritos”… Y, en este caso, los refritos no sólo son los frijolitos: los refritos son aquellos que han pasado por la sartén política y se han tatemado alegremente y han hecho el ridículo total: no los “refritos” recién hechos, sino los que, elección tras elección, se presentan “con sus mejores galas y hasta se peinan”, para “ora sí, compadre, ái la llevamos y ya verás como ganamos”, y nos resultan diputados que no saben leer, diputados que llegan a caballo a las Cámaras, diputados chapulines que brincan de partido en partido y al otro partido y nos parten la madre política, alcaldes herederos de los viejos caciques, alcaldesas que no leen, fíjese usted, síndicos que confunden su nombramiento con la palabra “cínico”, regidores que no tienen la menor idea de lo que implican sus tareas, analfabetos funcionales y cosas peores, que las hay.

Ya se ha logrado, esto sí dicho con todo respeto, “El Arca de la Alianza”, (puerta del cielo, estrella de la mañana, etcétera”). La alianza de diversos partidos para enfrentar un voto comprado con vacunas y con los dineritos que se ganan los “siervos de la Nación”, (nombre que a Morelos lo tiene revolcándose de rabia en la tumba), esos a quienes he visto avisándoles a los viejos “que su dinerito se los pagarán la próxima semana o más tardar a fin de mes”, en las puertas de los bancos del “bien-sentar”, (los viejos se sientan en el piso porque están de guardia desde las 7 de la mañana, esperando), mientras los siervos han sido vacunados y reciben sus diez mil pesitos y cacho, religiosamente, cada mes, fíjese nomás. Los he visto. Los he increpado. Me han agredido y los he mandado al carajo. Fíjese.

Las “carreras políticas” existen. No son hereditarias: son fruto del trabajo. Pero se comienza desde poner pasacalles de propaganda, aprender los Documentos Básicos de cada partido, (el que usted elija), ser oficial B, (ve por un café), escuchar a los viejos maestros, aprender tolerancia. Aprender respeto. Aprender a servir.

No nomás el café: servir a la sociedad.

De ninguna manera estoy en contra de las “carreras políticas”: existen hombres y mujeres cuya función en la vida, en su vida, es la Política. Pero con mayúscula. Lo hacen bien y conozco muchos ejemplos, que me guardo y que escribo para mi próximo libro.

Estoy en contra de las “carrreritas políticas” que se basan en la ambición: “la ligo de diputado y salgo de pobre”, “yo si puedo hacer lo que el otro no pudo”, “si Fulanito es Senador yo también puedo”, “ora me toca a mí”…

Los refritos. Así les llamo, con todo respeto a los frijolitos.

Currículum: “Reina del Carnaval: diputada”. “Hijo de Papá: senador”. “Hija de cacique: alcaldesa”. “Ex Alcalde: diputado”. “Comunicador mediocre: diputado”. “Compadre de la comadre del diputado: regidor”. “Chofer del líder del sindicato: síndico”. “Hijita del eterno líder de la basura: diputada”…

Usted se sabe otros ejemplos. No llore. Aguántese.

Porque usted cometió alguno de dos errores:       PRIMERO: no fue a votar porque “está harto de la situación”. SEGUNDO: votó a lo tarugo, por un cambio que nos ha destrozado la vida.

Y cuando acabo de enterarme de que “les dieron permiso a los Estados”, ¡que son Autónomos, carajo!, conforme a la Constitución Política de los Estos Unidos Mexicanos, “para comprar vacunas” y que también les dieron permisito a los particulares para comprar vacunas contra el Covid, se me “cae la cara de vergüenza”, como dirían los abuelos, de vivir en un País que, en este momento, debe aprender de nuevo a respetarse a sí mismo.

Los refrititos….