Un abrazo de plástico

¿Qué se siente al dar un abrazo y tener de por medio una cortina de plástico?, ¿es lo mismo?, ¿es incómodo?, El Mundo de Orizaba te cuenta la experiencia

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

¿Alguna vez te has puesto a pensar qué pasaría si los abrazos se tuvieran que dar sin sentir?, ¿si antes de abrazar a alguien tienes que llenar tus manos de alcohol y seguir un protocolo de sanitización?, ¿haz pensando lo que sería darle un abrazo a tu madre a través de una cortina de plástico para no transmitirle un virus?.

Todo aquello que parece lejos en algún momento nos alcanza, la pandemia de Covid-19, es un vivo ejemplo de ello, algo que comenzó a sonar en las noticias, algo que se veía tan lejos y hoy es de lo que hablamos todos los días.

Cifras en aumento, semáforos que cambian de color sin parar; en un inició los muertos eran desconocidos, solo eran números en aumento que marcaban la llegada de una cruda realidad.

Sin embargo, hoy son vecinos, conocidos, amigos e incluso miembros de la propia familia los que se están yendo, muchos de ellos se van postrados en la cama de un hospital sin tener contacto con nadie, partiendo sin la calidez de un abrazo que muchas veces, aunque no alivia el dolor físico, si lo hace con el del corazón.

Marcar límites

La sana distancia llegó para quedarse, para marcar límites a acciones tan simples como lo era el tomar de la mano a alguien, caminar juntos, saludar de mano y beso, e incluso dar un simple abrazo.

¿Quién hubiera pensado que dar un abrazo, podría resultar tan contraproducente?, sin embargo, no todo es “tan malo”, hoy están los abrazos de plástico, o las cortinas de abrazos, como se conocen en redes sociales.

Una experiencia que muchos dirían se encuentra alejada de la realidad, pero que ya se está implementando en varios países como una manera de sentir cerca a aquellos que están lejos.

Una medida apropiada para los tiempos que vivimos, pero ¿qué se siente al dar un abrazo y tener de por medio una cortina de plástico?, ¿es lo mismo?, ¿es incómodo?, hoy en esta edición especial, El Mundo de Orizaba, trae para ti, la experiencia de un abrazo a través de una cortina de plástico.

Las experiencias

“Abrazar a través de una cortina es algo que jamás desearía volver a sentir, aunque están todos los elementos de un abrazo, no es igual y jamás se sentirá igual, es frustrante, incómodo, frío y tan lejos de lo apapachadores que podemos llegar a ser… haber pasado por esa incomodidad de sentir las manos húmedas y frías de alcohol, luego no poder abrazar a mis anchas, sino que ceñirme a unos agujeros es horrible, ni siquera pude sentir el latido del corazón de quien abrazaba, siento que no pude transmitir amor… es algo que no quiero ni para hoy, ni para mañana, no me imagino un futuro con un abrazo tan acartonado”, detalla Mariela.

“Tuve una sensación de liberación y calma, ya hacía falta sentir el contacto físico con una muestra de aprecio y afecto, lo importante es ver a la persona, y al menos tener esa cercanía, el verla, saber que está bien me da gusto y al menos un poco de paz”, comenta Miguel.

“Honestamente jamás creí poder vivir un suceso en la historia que realmente hiciera un antes y un después, el Covid-19, nos ha hecho reflexionar sobre muchas cosas, en lo particular amo demostrar mi afecto a las personas que quiero, ha sido difícil no poder hacer eso que yo daba por hecho que podía hacer y ahora por miedo lo hago a través de un plástico, aunque si lo vemos de otra manera, eso igual es demostrarles mi amor, el cuidarlos y tomar las medidas necesarias para no afectar a los que amo, es preferible eso a no poder volverlos a abrazar nunca, somos muy pequeños en este mundo tan lleno de cosas que por más tecnología que tengamos, no podemos prevenir, el coronavirus nos cambió pero ¿A caso no necesitábamos un cambio?”, relata Reyna.

El resultado

Frialdad, incomodidad, tristeza, desesperación, enojo, frustración, pero sobre todo reflexión, es lo que ha dejado este ejercicio entre quienes decidieron participar en esta experiencia que cada día se encuentra más cerca de ser parte de nuestra realidad.

Porque mientras la gente siga saliendo a fiestas, las medidas de higiene se sigan rompiendo, los cubrebocas sigan siendo tirados en las calles, la gente se niegue a la toma de temperatura en la frente por miedo a matarles las “neuronas”.

Los abrazos a través de las cortinas de plástico formarán parte de nuestra nueva normalidad, esa que nos va a alejar cada vez más de quienes queremos y que sin pensarlo en un momento nos va a arrebatar de las manos la calidez de un simple abrazo.

La pandemia por Covid-19, nos ha quitado tantas cosas en tan solo nueve meses, ¿quieres que te siga quitando más cosas?, recuerda que en tus acciones y en la responsabilidad de ellas, se encuentra el freno a todo esto.

Deja de ser aquella persona que sale por las noches a bares clandestinos, la que no respeta la sana distancia porque “todos nos vamos a morir”, deja de salir de viaje, porque quizás el día de mañana seas tú quien se tenga que marchar, sin poder recibir la calidez de un simple abrazo.

El proceso

Para poder llevar a cabo esta dinámica, en la redacción de El Mundo de Orizaba, invitamos a familiares y amigos que hace mucho que no se abrazan.

Para armar la cortina necesitamos: cinta canela, 3 metros de plástico, tijeras, alcohol y gel desinfectante y trapo seco.

En un marco de puerta o de ventanal se coloca el plástico desde lo más alto y se asegura con cinta canela.

Una vez pegada, se hacen dos pares de círculos arriba y abajo, tomando como base las personas que participarán en el ejercicio.

Con los agujeros hechos, ya está la cortina.

Antes de abrazar, se lleva a cabo el proceso de desinfección de las manos con alcohol o gel.

Los participantes se ponen de acuerdo, uno mete las manos por arriba y el otro por abajo.

Una vez terminado el abrazo de cortina, se procede a rociar con alcohol la cortina y secar con el trapo, para que alguien más pase.