ALENCASTRE, UN HÉROE DE ORIZABA 

Por José Antonio Márquez González

Una tarde muy húmeda y fría, hurgando entre los papeles viejos y algo deteriorados del hermoso Archivo Municipal de Orizaba (AMO), encontré el testamento de la señora Antonia María de Alencastre y Noroña, madre de don Antonio de Sesma y Alencastre. El testamento lleva fecha de 25 de junio de 1771.

El documento consta de solo dos hojas escritas en letra cursiva, muy garigoleada y apretadita, en un total de sesenta y un renglones. Certificó el testamento el escribano don Lucas Lozano Prieto, de la villa de Orizaba.

Precisamente en los capítulos 7° y 8° se consignan interesantes disposiciones que han llamado mi atención. Se inicia así: “Copia de los capítulos 7° y 8° del testamento de mi difunta madre Antonia María Alencastre y Noroña fecho (sic) en la Villa de Orizaba Veracruz a 25 de junio de 1771 años ante D. Lucas Lozano Prieto escribano R. y público”.

Entre las disposiciones más importantes de este testamento destaca la imposición de ciertos créditos sobre el ingenio de Tuxpango al rédito de cinco por ciento. El producto se guardaría en el convento de las Carmelitas Descalzas de Nuestra Señora de la Soledad, en la ciudad de Puebla. Los réditos producidos se dividirían en tres partes iguales y, a falta de ellos (es decir, de sus tres hijos), entre sus parientes pobres. Incluye además un legado de doscientos pesos para la veneración del “gloriosísimo” señor Antonio de Padua, de cuya capilla, a la sazón en construcción, se ocupaba la señora Antonia. Como albaceas testamentarios y fideicomisarios figuraban el licenciado D. Mateo Romanos y el propio Antonio de Sesma y Noroña.

Por cierto, el testamento contiene la tradicional “cláusula del terror” –actualmente prohibida– que rezaba: “Así mismo ordeno y mando que si alguno de los interesados en la cláusula antecedente sobre lo que le deba tocar pusiere artículo o moviere pleito el que fuere se hade (sic) tener por excluido del interés que le pudiera tocar buenamente sin que le quede acción á repetirlo”.

El documento finaliza de la siguiente manera: “Es copia de su original, que siempre que fuere preciso se puede comprobar en el Archivo de esa Villa de Orizaba y certifico en el modo que me corresponde según la facultad y privilegio que para eso tengo”, escribía orgulloso don Lucas.

Don Antonio de Sesma y Alencastre es un personaje relativamente desconocido en Orizaba.  Don Antonio vivió de 1754 a 1830. Murió a la edad de 76 años. Sobresalió particularmente en la vida militar por su nombramiento como intendente del denominado Ejército Insurgente de José María Morelos, en el que se destacó por su valor, capacidad organizativa, formación militar y por haber aportado sonados éxitos a la causa insurgente.

Se recordará que en 1812 el Ejército Insurgente, comandado por Morelos, entró a la ciudad de Orizaba –que en ese entonces era una villa–, e inmediatamente procedió a la destrucción de los estancos de tabaco, los cuales fueron saqueados y quemados por las tropas.

Don Antonio mostraba un acentrado espíritu religioso, que plasmó en numerosas contribuciones y edificaciones al servicio de su causa. Una prueba de ello, es la iglesia de San Antonio de Padua, que actualmente se encuentra  frente al cuartel militar Miguel Hidalgo, precisamente en la Avenida Poniente 8. Esta capilla de San Antonio de Padua fue fundada en el año 1813.

Don Antonio de Sesma Alencastre figura también entre los políticos que redactaron la Constitución de Apatzingán. Su nombre aparece entre los congresistas reunidos para esa solemne ocasión.

Como rasgo familiar, destaco que su interés militar y su afán independentista trascendió a sus dos hijos, los cuales compartieron sus ideales por la gesta de independencia del país.

Por eso celebro con alegría la iniciativa del señor alcalde de esta ciudad de Orizaba de recuperar la imagen histórica y los méritos militares e independentistas de don Antonio, como un legítimo héroe de Orizaba.