La organización territorial veracruzana

HÉCTOR E. ORTEGA CASTILLO

 Quedemos de acuerdo que Hernán Cortés conquistó México en el año de 1521; pero dicho “México” no era todo el enormísimo territorio de dos millones de kilómetros cuadrados (poco menos) del que hoy presumimos, sino únicamente el que conformaban los dominios mexicas; esto es, además de la Ciudad de México-Tenochtitlán –capital virreinal los actuales– Estados de México, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Hidalgo, Querétaro, Guerrero, y buena parte de Oaxaca, Jalisco y Veracruz. Para 1527 oficialmente quedaba este territorio establecido como el Reino de México, que en 1535 ya era parte sustancial del Virreinato de la Nueva España. Ese es el México original, al que se le irían agregando, paulatinamente y por diversos conquistadores, otros territorios hasta obtener sus legendarios más de 5 millones de kilómetros cuadrados (reducidos a 2 en 1848).

Reino que hacia el año 1600 se dividía en 5 Provincias Mayores, cuyos nombres eran los de sus respectivas capitales. La zona central del Estado de Veracruz, incluyendo el puerto, formaban parte de la Provincia de la Puebla de los Ángeles. La parte sur estaba inserta en la Provincia de Oaxaca, y la norte en la Provincia de México.

Todo esto cambió a fines del siglo XVIII. Ideáronse una serie de modificaciones administrativas en los territorios españoles, impulsadas por el Rey Carlos III, para hacer más sencilla y eficiente la administración pública, promover el bienestar de los súbditos, defender las provincias y mejorar el sistema hacendario. Por consejo de Don José de Gálvez y Gallardo, la Nueva España debía quedar dividida en intendencias, tal y como ya se hacía en España, cuestión a la que opúsose el virrey novohispano Don Antonio María de Bucareli y Ursúa. Fue hasta el 4 de diciembre de 1786 cuando Su Majestad Carlos el tercero con este nombre, expidió la Real Ordenanza de los Intendentes del Ejército y Provincia de Nueva España, dividiéndose de esta manera, la Nueva España en 16 “intendencias”. Todas las cuales constituyen la génesis de los actuales Estados de la Federación.

Veracruz llamóse a la Intendencia que abarcaba buena parte de la administración del Golfo de México. La división territorial en intendencias fue hecha a capricho español, como puede apreciarse en, por ejemplo, el desmembramiento que sufrió la vasta región de la Huasteca –un país en sí mismo–, que quedó dividida en las actuales zonas de San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, Puebla y Querétaro (sí, hasta allá llega). Es decir: se crearon intendencias tomando en cuenta las necesidades hacendarias y políticas españolas, mas no las cuestiones de carácter social y cultural de las subregiones que las conformaban.

La Intendencia quedaba a manos de un intendente, nombrado por el monarca español y cuya misión era la recaudación tributaria, la dinamización económica, el control de las autoridades locales, el impulso a la agricultura y la ganadería, entre otras. Una figura que solo debía rendir cuentas al monarca (y en todo caso al Virrey) y con un sentido centralizador y absolutista.

La intendencia de Veracruz quedó dividida en Partidos o Subdelegaciones, quedando estas a manos de un Jefe Político y siendo estas: Veracruz (capital), Acayucan, Cosamaloapan, Córdoba, Jalacingo, Misantla, Orizaba, Xalapa, Tuxtla (San Andrés), Papantla y Tampico. A la vez, éstas se dividían en alcaldías y municipalidades.

Cuando acabó el dominio español y México volvióse ya una República Independiente, tras el breve imperio de Iturbide, las añejas intendencias solo modificaron su estatus a “Estados Libres y Soberanos”, naciendo así el Estado de Veracruz; y ahora los antiguos Partidos se llamarían “Cantones”. En los primeros años, a su vez el Estado se dividió en Departamentos y cada Departamento abarcaba varios Cantones. Formóse así el Departamento de Orizaba (a cargo de un Jefe Político de Departamento) que abarcaba los cantones de Orizaba, Córdoba y Cosamaloapan. Para 1857 desaparecieron los Departamentos y solo quedaban los cantones.

Situación que, por supuesto, concluye con la promulgación, en Córdoba, de la Constitución Política del Estado de Veracruz, del 16 de septiembre de 1917, cuando se declara el “Municipio Libre”, anulando cualquier posición entre el Gobierno Estatal y los Ayuntamientos. Ahí murió finalmente el Cantón.

 

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