La Exposición Veracruzana, 140 años

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HÉCTOR E. ORTEGA CASTILLO

Engreída y entusiasta la ciudadanía con el nada despreciable hecho de haberse convertido en Capital del Estado, a despecho de Jalapa y sus habitantes, tocó el turno de demostrar al mundo que Orizaba podía ser un buen anfitrión recibiendo a todo aquel que quisiera recorrer sus calles, mojarse con su lluvia y degustar de su gastronomía, conjunto todo ello que ahora le llamamos Turismo. Y como había que tener un sonoro pretexto que además, redundase en pingües beneficios económicos y que de pasada, mostrase los más pasmosos y dignos productos que hacíanse en territorio veracruzano, no solo en Orizaba, al entonces Gobernador Don Apolinar Castillo ocurriósele y promovió la feliz idea de organizar una Exposición Veracruzana, que por cierto, muy en boga encontrábanse en todo el orbe, si bien la de Orizaba tendría un tinte mucho menos ostentoso y más doméstico que la que celebróse en Londres en 1851, pese a que solo compartieron la neblina ambas ciudades.
Para tal efecto, la H. Legislatura del Estado estableció el Decreto número 2 del 17 de marzo de 1881, aprobándose la creación de diversas Juntas que planearían, organizarían y ejecutarían la exposición general, que debía ser una amplia y encumbrada muestra de ciencias, artes, industria y agricultura de manufactura veracruzana. Creóse la Junta Central con nombres de la más ilustre prosapia pluviositana. Aunque originalmente se nombraría al ex gobernador Don Luis Mier y Terán como Presidente de la misma, renunciaría al cargo, quedando al frente Don José María Mata. El Vicepresidente fue el historiador y comerciante Don José María Naredo, el Secretario Don Daniel Moreno y los vocales serían Don Samuel Pesado, Don Gregorio Aldasoro, Don Francisco Flores, Don José Antonio Vivanco Argüelles y Don Aniceto Moreno Cora y Castillo.
Además de la Junta Central conformáronse otras: una Auxiliar en Veracruz puerto, otra de la misma especie en la Ciudad de México y varias Juntas Centrales en las cabeceras de los Cantones del Estado. Finalmente, ya establecida la principal Junta Central, es decir, la de Orizaba, quedóse conforme en aprobar el Reglamento de la Exposición lo que ocurrió el 13 de Mayo de ese mismo 1881.
Inmediatamente habría de comenzar a erigirse el edificio que albergaría el evento, dejando esto en manos del Ing. Don Ignacio P. Guzmán, quien a fin de hacerlo, se desplazó a Estados Unidos para conseguir el material. Mas como esta construcción precisaba de una fuerte suma de dinero, se apeló a la buena voluntad de los ayuntamientos del Estado, quienes voluntariamente a fuerza contribuyeron con el 2% de sus ingresos mensuales, entre mayo y diciembre de ese año, pues habíase programado la inauguración para las fechas decembrinas. Asimismo, se contó con donativos, también voluntarios, de todos los empleados y funcionarios del Estado, equivalentes a un día de sueldo mensual, también por los meses de mayo a diciembre.
El edificio construido para albergar la exposición es el que posteriormente se utilizó para la Escuela Modelo y, más tarde, la Cantonal “Ignacio de la Llave”, al norte de la Alameda, mismo que durante dos meses acogió a los expositores que llegarían con sus productos desde diversos puntos del Estado e incluso, del país, como Puebla, Yucatán, Tlaxcala, Chiapas, Oaxaca y la Ciudad de México. Y más allá, pues hubo también expositores de productos provenientes de Estados Unidos y de Bélgica.
Finalmente, el magno suceso de los orizabeños de entonces, que iniciara en diciembre de 1881, se clausuró formalmente el 19 de febrero de 1882, aunque su cierre habíase programado el 15. Sendos discursos del Gobernador y de los miembros de la Junta Central marcaron el final de uno de los acontecimientos más emblemáticos de la Orizaba de fin de siglo y cuya impronta quedó en la mente de los pluviositanos durante varias décadas.

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