Una guerrera en búsqueda de verdad, memoria y justicia

Jessica Ignot

El Mundo de Orizaba

Araceli Salcedo Jiménez, fundadora del Colectivo de Familias Desaparecidos Orizaba- Córdoba y madre de Fernanda Rubí, desaparecida en Orizaba el 7 de septiembre del 2012, enfrenta en este 2020 una nueva batalla: la lucha contra el cáncer.

Una guerrera que no sólo busca a su hija, sino a cerca de 400 personas más que han desaparecido en la región de Orizaba; ahora lucha contra una enfermedad de la que busca salir victoriosa para alcanzar su misión en la vida, la de darles a los desaparecidos y sus familias Verdad, Memoria y justicia.

Al notar que las autoridades hacían omisiones ante los casos de las personas desaparecidas, ella junto con otras madres de familia, decidieron emprender una búsqueda para su localización.

Por parte de la Fiscalía General del Estado, las familias enfrentaban diversas anomalías en sus casos, retrasos en las búsquedas, falta de apoyos para localizar a sus familiares. Pero esta situación se agudizó a raíz del confinamiento por la pandemia del covid-19.

Hay familias que han dejado de buscar a los desaparecidos, muchas veces por temor y miedo ante amenazas. Sin embargo, el colectivo los sigue buscando.

La pandemia por el covid-19 paralizó toda la búsqueda de los desaparecidos. El personal de la Fiscalía General del Estado en sus diversas áreas y departamentos, salió a confinamiento, dejando únicamente guardias para la atención. Lo cual fue su insuficiente para realizar búsquedas.

Para las familias cada minuto cuenta, y cada día que no se salió a buscar, significaba un momento más de dolor y angustia al no saber nada de sus seres queridos.

Estas son algunas de las dificultades que se enfrentan las familias de desaparecidos durante la pandemia. Si antes las autoridades eran omisas, con la pandemia lo han sido mucho más.

Sin embargo, a nivel personal, a Araceli la vida le puso un nuevo reto: el cáncer. Al principio cuestionó el por qué a ella le sucedía esto, creyó que tal vez hubiera sido mejor no enterarse de la enfermedad. Pero su amor de madre y abuela, la hizo ponerse de nuevo de pie y echarle ganas para tener una esperanza de vida y seguir buscando a su hija.

Fue sometida a cirugías, sin embargo, precisamente por la pandemia este procedimiento se lo proponían en el Cecan en Xalapa para tres o cuatro meses, aún cuando era urgente.

La pandemia no sólo ha causado muertes y contagios, también ha paralizado los servicios médicos debido a que la mayoría de médicos y enfermeras están enfocados a la atención del Covid-19.

Con apoyo de muchas personas que la aprecian, Araceli logró ser aceptada en el Centro Nacional de Cancerología, donde actualmente está en tratamiento de radioterapias.

Araceli está luchando por su vida para ganarle la batalla al cáncer, para tener la posibilidad de seguir buscando a su hija Fernanda Rubí y a todos aquellos que integran el colectivo.

Araceli se está enfrentando al tiempo que pasa de prisa y a la pasividad de las autoridades, quienes aún no reactivan las búsquedas ni destinan los recursos para hacerlo.

Vive, junto con las familias, la impotencia y frustración de no poder salir a buscar a sus hijos, padres, hermanos, esposos.

Ahora que las restricciones empiezan a quitarse, espera que las autoridades empiecen a dar las facilidades para retomar las búsquedas de sus seres queridos.

Que el 2021 sea un año, dice, donde se pueda hacer regresar a sus familiares desparecidos, que las autoridades destinen recursos y la voluntad para buscarlos, que se puedan identificar a los 18 cuerpos encontrados en fosas clandestinas de Río Blanco para que puedan regresar a casa, con sus familias.