Que el año nuevo les sea leve

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Octavio Rodríguez Pasquel Bravo
Lo que se acostumbra decir que sea feliz las circunstancias que estamos viviendo la hacen una frase hueca porque con el coronavirus y sus consecuencias no significa nada.
Los responsables y que pueden hacerlo sin morirse de hambre: confinados.
Los irresponsables sin freno no importándoles de su salud ni la de los demás.
Los justificados que tienen que trabajar.
El personal de salud padeciendo el mayor peligro de contagio.
La esperanza de la vacuna que será aplicada, ahora sí, a cuenta gotas.
La debacle económica mundial que en nuestro país será colosal por las erráticas medidas de nuestro gobierno y agréguese a esta mezcla el

Año electoral
Volverán los políticos de siempre con sus promesas y ambiciones, sin ninguna ideología peleándose dentro de sus partidos las candidaturas, haciendo alianzas con sus antagónicos y para los candidatos contrarios toda la basura, que es muchísima, mientras el pueblo se muere de hambre, de la violencia organizada, una pésima respuesta en salud para tratar todas las enfermedades y en particular el coronavirus.

La esperanza económica y política
Todo se amortiguará si la debilitada oposición a Morena logra más diputaciones y senadurías, no para una mayoría algo impensable, pero para equilibrar el poder absoluto del “iluminado” Dictador de los Pinos.
Ni las gubernaturas, ni las presidencias municipales cambiarán el siniestro rumbo, lo esencial serán los congresos.

Un acto de piratería
Una tradición gringa es que el día de gracias (thanksgiving) en todos los noviembres matan millones de pavos y en la Casa Blanca el Presidente en turno le perdona la vida a uno, ahora por Navidad a López Obrador le regalaron un guajolote y decidió, vaya con la originalidad, perdonarle la vida y mandarlo a un santuario de animales en Oaxaca para que muera cuando cumpla su ciclo de vida.
Me pregunto si López Obrador será vegetariano por condolerse de las reses, de los cerdos y de los pollos, principalmente, son transportados y sacrificados en nuestros rastros cruelmente o se convirtió por ósmosis en uno de los millones de pobres, que tan mal ayuda proclamando lo contrario, que no comen cárnicos, porcinos, pescado y en ocasiones ni maíz ni frijol.
A estos millones más se le agregarán otros tantos en su desequilibrado mandato.
Ojalá esta visión catastrofista no se dé y pueda uno decir al final a voz en cuello ¡Feliz Año 2021!

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