“Yo no olvido el año viejo”

Laura Arely

El Mundo de Orizaba

En este último fin de semana del año nos llena de nostalgia y alegría presentarle muestra edición especial.

El año viejo es el momento de la gratitud y la enseñanza. Contamos los minutos para la llegada del 2021, al mismo tiempo que se hace una cuenta regresiva para decir adiós a un periodo de vida. Entre los momentos que vivimos en casa este es el mejor para hacer una pausa, hacer una lista de acción de gracias por lo que hubo en los días que transcurrieron, observar con una mirada crítica lo bueno y lo malo, a fin de corregir lo que viene.

“Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas”, es parte de la letra de una pieza musical clásica de esta temporada decembrina , que actualmente suena al ritmo tropical de la Academia de Música Alabarte, del Profesor Alejandro Yáñez.

Es una canción para celebrar, divertirse y hacer una pausa para reflexionar, así como para alegrarse por las cosas buenas que pasaron en el año y cerrarlo con broche de oro.

Es por eso que los chicos de Alabarte se reunieron en un lugar emblemático de Orizaba, el Paseo del Río, entre un bello puente del centro de la ciudad y el gran parque de Plaza Bicentenario.

Con un sonido guapachoso sonaron las primeras notas, un clásico mexicano del cantante Tony Camargo en 1963 y que hasta el día de hoy las nuevas generaciones la siguen escuchando y bailando

¿Y quién no ha bailado al ritmo cumbienchero de está melodía? Una canción compuesta por el colombiano Cresencio Salcedo que hizo de esta pieza algo infaltable de todos los hogares de Latinoamérica.

El fin de un año es el comienzo de uno nuevo, ambos suceden de la mano.