Evolución de las vacunas: inmunizar al planeta

Las vacunas han ido cambiando con el paso del tiempo, se han fusionado, se han modificado y mejorado… las hay tomadas, inyectadas y nebulizadas, conoce aquí todos los avances en la invención de las vacunas

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

Las vacunas juegan un papel primordial en la salud de las personas, pues con su aplicación ayudan a prevenir diversas enfermedades, pero alguna vez te has preguntando ¿cómo eran las vacunas al principio?, en esta edición especial te contaremos eso y un poco más.

La historia de las vacunas se remonta a la antigua China, donde existen escritos del siglo XI en los que se hace referencia a una forma primitiva de vacunación, concretamente la conocida como “variolización”, esto es la inoculación del pus de la viruela para provocar esta enfermedad en una forma atenuada e inmunizar así al paciente.

Sin embargo, la primera vacuna fue descubierta por Jenner y era contra la viruela, él era un médico rural inglés y en 1796 llevó a cabo su experimento de inmunización con linfa de viruela vacuna, es decir, de una forma de viruela propia de las vacas, de ahí proviene el nombre de la vacuna.

Organismos

Después de Jenner, fue Louis Pasteur el que dio un gran paso adelante en la historia de las vacunas, al demostrar que al administrar una forma debilitada o atenuada del microorganismo que produce la infección se consiguen unas defensas más puras.

Gracias a esto logró desarrollar la vacuna contra el cólera de las aves y contra el carbunco aplicando su descubrimiento sobre la atenuación, además de esto a finales del siglo XIX se registró el desarrollo de vacunas de microorganismos muertos frente al tifus, el cólera y la peste.

Las toxinas

El siguiente paso en el desarrollo de las vacunas fue la inactivación química de toxinas, consiguiendo así los primeros toxoides (tétano y difteria), por otra parte la vacuna contra la tuberculosis se desarrolló en 1909.

Otras de las vacunas desarrolladas en este periodo fueron la vacuna contra la fiebre amarilla en 1935 y la vacuna contra el virus de la influenza A en el año de 1936, sin embargo, la edad de oro de la vacunación comenzó en 1949.

Posteriormente se inició la era de las vacunas conjugadas y más adelante el uso de la ingeniería genética para la formulación de vacunas ADN recombinantes, como la de la hepatitis B, que fue autorizada en 1986.

De poco a poquito

De acuerdo a la OMS la vacunación es una forma sencilla, inocua y eficaz de protegernos contra enfermedades dañinas antes de entrar en contacto con ellas, estas activan las defensas naturales del organismo para que aprendan a resistir a infecciones específicas, y fortalecen el sistema inmunitario.

Tras vacunarnos, nuestro sistema inmunitario produce anticuerpos, como ocurre cuando nos exponemos a una enfermedad, con la diferencia de que las vacunas contienen solamente microbios (como virus o bacterias) muertos o debilitados y no causan enfermedades ni complicaciones.

En cuanto a la evolución de ellas, la mayoría de las vacunas se inyectan, sin embargo, actualmente gracias a los avances tecnológicos algunas de ellas se ingieren (vía oral) o se nebulizan en la nariz.

Además gracias a su evolución, se han tenido resultados como la erradicación de la poliomielitis y la eliminación del tétanos neonatal como un problema de salud pública, así como la interrupción de la trasmisión autóctona del sarampión.

Por otro lado, los programas de inmunización contribuyen cada vez más a la equidad pues han mostrado que pueden llegar a todos los niños y niñas de los diferentes estratos sociales.

Incluso ahora, con la iniciativa de eliminación de la rubéola y del síndrome de rubéola congénita, se inmuniza masivamente a hombres y mujeres de otros grupos de edad, y algunos países han iniciado la vacunación del adulto mayor contra la influenza.

En la actualidad los países enfrentan la tarea de mantener altas las coberturas con las vacunas que forman parte de los programas nacionales de inmunización, como también con las importantes vacunas que recientemente han sido introducidas al esquema nacional.

Más avances

Las cuales marcan los avances tangibles de la vacunación, pues con una sola aplicación se pueden tratar más de una enfermedad, como la triple viral (sarampión-parotiditis-rubéola), la antihepatitis B, la vacuna conjugada contra Haemophilus influenzae tipo b y la DPT (difteria-pertussis-tétanos) combinada con otros antígenos.

Algunos otros adelantos recientes en la comprensión del sistema inmunitario han abierto oportunidades para encontrar vacunas nuevas, aplicando estrategias novedosas y usando tecnologías recientes y adyuvantes.

Tal es el caso de las vacunas antirrotavíricas y contra el virus del papiloma humano tipo 16 (HPVB-16), y para mejorar la inocuidad y la eficacia de vacunas ya autorizadas, como la antineumocócica.

Para todo esto han contribuido también diversos adelantos científicos y técnicos extraordinarios, entre ellos destaca la tecnología de recombinación del ácido desoxirribonucleico (ADN), la secuenciación de genes y la síntesis peptídica.

La importancia
Según los cálculos de la OMS, las vacunas salvan la vida a entre dos y tres millones de personas cada año, sin embargo, si no nos vacunamos, corremos el riesgo de contraer enfermedades graves como el sarampión, la meningitis, la neumonía, el tétanos y la poliomielitis, muchas de las cuales pueden ser discapacitantes y mortales.

Y aunque algunas enfermedades son actualmente poco frecuentes, los patógenos que las causan continúan circulando en todo el mundo o en partes de él, considerando que hoy en día, las enfermedades infecciosas atraviesan fronteras con facilidad e infectan a las personas que no están protegidas.

Las vacunas son totalmente seguras, pues todas las vacunas autorizadas son sometidas a pruebas rigurosas a lo largo de las distintas fases de los ensayos clínicos, y siguen siendo evaluadas con regularidad tras su comercialización.

Además, los científicos hacen un seguimiento constante de la información procedente de diversas fuentes en busca de indicios de que causen efectos adversos.

Si estas pensando en no vacunarte, debes recordar que al hacerlo, no solo te proteges a ti, sino a todas las personas que te rodean, lo cual en estos momentos de pandemia es primordial para guardar la salud de todas las personas.

DATOS CURIOSOS
¿Sabías qué?

Las vacunas evitan alrededor de 2 a 3 millones de muertes al año.

Las vacunas nos protegen de 26 enfermedades.

Permiten reducir la propagación de la resistencia a los antibióticos a evitar que llegue a producirse la enfermedad.

Si se aumentan las tasas mundiales de inmunización, se podrían salvar otros 1,5 millones de personas al año.

Cada año 116 millones de niños reciben las vacunas básicas, mientras que 19,4 millones no reciben la vacunación básica.

La mortalidad mundial por sarampión se ha reducido en un 84 por ciento debido a las vacunas.

La región de las Américas ha sido declarada libre de sarampión gracias a a 22 años de esfuerzos con la vacunación masiva.

Las vacunas pueden prevenir: la hepatitis B, la difteria, el tétanos, la tosferina, la poliomelitis, el haemophilus influenzae tipo B, el meningococo C, el neumococo, el sarampión, la rubéola, la parotiditis epidémica o paperas, la varicela, el virus del papiloma humano, el meningococo B, el rotavirus, la hepatitis A, la gripe.

El primer niño vacunado fue en el año de 1796 y fue el investigador Edward Jenner, quien introdujo el virus de la viruela de las vacas a través de dos cortes en la piel y logró la inmunización deliberada de la viruela humana