Los pasillos que albergan la FIL de Guadalajara están vacíos por causa del COVID-19

Redacción.

México.- La Feria Internacional del libro de Guadalajara año con año estaba colmada de lectores y autores, ahora es sólo un recuerdo de una FIL con saludos y abrazos, con largas filas para entrar a la expo de Mariano Otero y avenida de las Rosas, de multitudes corriendo los pasillos, deteniéndose en los stands de los editoriales o en los restaurantes del interior del edificio.

Éste año los lectores de autores no podrán acudir presencialmente a la cita anual, aunque les queda el consuelo de su realización virtual, donde la conversación es posible, pero nada es igual.

Resulta inevitable no sentir nostalgia ante la suspensión física de la FIL, caminar por la expo y sus alrededores es sentir el peso de la sociedad y en su interior se descubre un mundo diferente.

La pandemia por COVID-19 ha impuesto una nueva cotidianidad en estos días de feria, han transcurrido 34 años de qué se creó la FIL de Guadalajara y hoy por primera vez todos la verán transcurrir frente a las pantallas de sus computadoras, mientras tanto es imposible no sentir soledad y nostalgia.