Michelle, en busca de la verdad

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

La carpeta de investigación con número 333/2020, guarda la historia de la señora Rocío Sierra, quien a pesar de que han pasado 7 meses de haber perdido a su hija Michelle Llame, ella sigue en la lucha eterna por la búsqueda de la verdad sobre el caso de su hija.

Caso que se ha sumado a los miles de expedientes de asesinatos de mujeres que siguen esperando que la justicia llegue a ellas, es por esto que la madre de Michelle se niega a que el caso de su hija se archive y se le dé un “carpetazo”, pues a pesar de tener donde llorarle, su corazón de madre clama justicia por el cruel asesinato de su pequeña.

Inconsistencias

Desde el lunes 6 de abril el oficial Campos de la Policía Estatal, recibió una llamada anónima donde le dijeron que en una cueva llamada El Sótano se encontraban los cuerpos de dos mujeres.

Situación difícil de creer para la madre de Michelle, pues en el lugar que encontraron su hija, era un hoyo de más de 150 metros de profundidad, por lo cual asume que nadie más que pasara por ahí pudo haber visto el cuerpo de su hija debido a la profundidad que se encontraba.

“Cómo sabían que mi hija estaba ahí, está oscuro ese hoyo, es imposible ver algo, no te puedes asomar así, te puedes caer, no me cabe en la cabeza como lo sabían, las personas que llamaron lo sabían, sabían que ahí estaba mi hija”, platica con dolor la madre de Michelle.

Le pusieron un abogado de oficio por parte de la Comisión de Victimas de Xalapa, sin embargo, su abogado nunca le notificó ninguna información, lo único que le dijo fue “mire señora de gracias a Dios que ya apareció su hija, qué más quiere usted”.

Además de comentarle que no seguirían buscando a los culpables de su hija, hasta que Atenea apareciera, para que se vea si el caso seguía o no.

Al preguntar si el caso se iba a manejar como feminicidio, le dijeron que no, que sería homicidio, pues hasta que aparezca Atenea podrán considerar si lo fue o no.

Sin embargo, la madre de Michelle no quiere que sea considerado homicidio el caso de su hija, pues la forma en que asesinaron a su pequeña es una clara muestra de un feminicidio.

“Para ellos mi hija fue una más que murió y ya, y no se me hace justo, porque así hay varias señoras que están esperando que los ayuden con sus hijos, que les den una respuesta y no les dicen nada”, explica la señora Rocío.

En el Cerro del Borrego de lado de Río Blanco fue donde encontraron a Michelle, ella sabe que Protección Civil bajó por el cuerpo de su hija, y también sabe que ese fue el primer “escalón”, por decirlo así, y que más abajo sigue la profundidad del hoyo.

“Me da pensar que Atenea esté más abajo y sólo se hayan detenido en el espacio donde estaba el cuerpo de mi hija, porque ambos cubrebocas fueron encontrados ahí, si ya estaban ahí porque no buscar más abajo”, comenta la mamá de Michelle.

La señora Rocío platica que una de las cosas que más desea es que Atenea aparezca para saber que va a pasar con el caso de su hija, pues hasta que no la encuentren, el proceso de su hija queda parado.

Los hechos

2 de abril

El jueves Michelle Llame salió de su hogar a las 12 del día con su amiga Atenea Rodríguez, ambas se dirigían a la casa de la abuela paterna de Atenea, quien las había invitado a desayunar.

Por la tarde la señora Rocío recibe una llamada de una amiga en común de Michelle y Atenea, la amiga le comenta que Atenea no contestaba el celular y que se querían comunicar con ellas.

Para esto Michelle tres días antes había perdido su celular, por lo cual el único medio para saber de ella era a través de Atenea, pues siempre estaban juntas. “Yo le marqué a Atenea, pero no contestó, me mandó directo a buzón, no lo vi raro, porque por lo regular ellas se quedaban en casa de la abuelita de Atenea y después al otro día regresaban”, relata la madre de Michelle.

Se dispuso a lavar, su teléfono estaba en su recámara cargándose. Cuando terminó, se percató de que tenía tres llamadas perdidas de un número desconocido.

Pensó que su hija se quería comunicar para avisarle que no vendría a dormir, regresó las llamadas al número, sin embargo, la contestadora le decía que estaba fuera del área de servicio.

3 de abril

“Al otro día tenía una consulta en el hospital, Michelle me había dicho que me iba a acompañar, pero como no llegó a la casa, me fui sola”, comenta.

Para este momento, Rocío ya presentía que algo no estaba bien, su instinto de madre le decía que algo pasaba. Al llegar a su casa, se da cuenta que Michelle y Atenea no habían regresado aún, así que llama a la abuela de Atenea y sólo confirmó lo que ya presentía.

La abuelita le comenta que se quedó esperándolas, porque no llegaron a desayunar.

4 de abril

La mamá de Michelle fue a las inspecciones de Policía de Orizaba, Río Blanco, Nogales y Mendoza a buscarlas, pensando que ellos podrían ayudarla.

Cuando regresó a Río Blanco, fue nuevamente a la inspección de Policía y el oficial a cargo le recomendó marcar al 911 para que las reportara como extraviadas. “Llamé, fueron luego luego a mi casa, me habló una chica para hacer las fichas de búsqueda, después de eso me dijo que me fuera a la Fiscalía de Orizaba para poner mi denuncia”, recuerda.

Antes de ir a la Fiscalía, fue a la casa de la abuelita materna de Atenea para platicarle lo sucedido. Camino a la Fiscalía recibió una llamada del mismo número que anteriormente tenía llamadas perdidas. Le habló una mujer pidiendo primero 2 mil 500 pesos, después pidió 250 mil pesos, que tenía tres horas para juntarlos o su chamaca se iba a morir. Aunque la mamá de Michelle pedía saber quién hablaba, solo le volvieron a decir que tenía tres horas para juntar el dinero.

Ante los nervios y el miedo, regresó a la casa de la abuela de Atenea para relatarle lo que acaba de pasar, justo ella se encontraba hablando y dando los datos de su nieta para la ficha de búsqueda. En ese momento la persona que estaba recibiendo los datos, les dijo que ahora tenían que dirigirse a las Unidades Especializadas en Combate al Secuestro (UECS), porque esto ya era un secuestro por lo que las fichas ya no se podían realizar.

El tormento

Acudió a la Fiscalía de Orizaba, quienes serían los encargados de enlazarla con la UECS, una vez que la señora Rocío llegó a la Fiscalía, el número desconocido nuevamente le volvió a marcar, pero cada vez que ella contestaba le colgaban.

“Al exponer mi situación en la Fiscalía me sentaron en un rincón, me proporcionaron el número de la UECS, hablé con el abogado Jesús Mendez, le expliqué todo, me dijo que tenía que instalar en el celular una grabadora de llamadas y estar tranquila”, detalla.

Confiando en que ya le habían tomado su denuncia se fue su hogar, esperando tener noticias.

Por la noche de ese mismo sábado a las 21:00 horas le marcó un nuevo número desconocido, ahora era un hombre el que se dirigía preguntándole si ya tenía el dinero.

A pesar del temor, la madre de Michelle se mantuvo en la postura de que quería hablar con su hija, para solo escuchar del otro lado que si ya tenía el dinero, ella dijo que sí, pero quería hablar con su hija y su respuesta fue una llamada colgada nuevamente.

Para este momento el Oficial Campos de la Policía Estatal, le había comentado que ya se encontraban 9 equipos buscando a Michelle y Atenea.

5 de abril

El domingo durante todo el día, la Policía Estatal se estuvo comunicando con ella para saber si sabía algo de su hija.

Este día transcurrió sin mayor novedad acerca de ambas jóvenes, pues ni la Policía tenía información y los delincuentes tampoco se habían comunicado de nuevo para pedir el dinero.

6 de abril

“Me marcaron los de la Policía Estatal para decirme ‘jefecita no tenemos nada, no hemos visto nada’, yo les pedí que me ayudaran a lo que solo me dijeron que estuviera tranquila que ellos estaban haciendo todo lo posible y que cualquier cosa ellos me avisaban”, comenta.

7 de abril

El martes por la mañana la Policía Estatal se comunicó con la señora Rocío para preguntarle si había llegado alguna de las niñas.

A las 18:00 horas le marcaron nuevamente para decirle que habían encontrado el cuerpo de una joven de unos 19 años, flaquita y güera, cuando le dijeron eso, Rocío sintió como si le hubieran aventado un balde de agua fría.

Fue a la Fiscalía de Orizaba, pero le dijeron que ahí no, que tenía que ir a Nogales, llegando allá no había nadie y le dijeron que volviera al siguiente día a las 8, pero antes tenía que ir al SEMEFO.

“Me fui al SEMEFO, pero me comentaron que no había nadie encargado, que regresara al otro día a las 11, pregunté si había alguien de guardia pero me dijeron que por la pandemia no había nadie, así que con la incertidumbre y el miedo de no saber si era Michelle o Atenea, me fui a mi casa, esperando que la noche se pasara rápido”, platica.

8 de abril

Al otro día el padre de Michelle, su madre y la abuela de Atenea, se dirigieron al SEMEFO, al llegar ahí la médico forense le pide pasar a la mamá de Michelle para iniciar con el protocolo necesario, el cual duró más de tres horas.

“Me dijo ‘sabe que señora, le voy a mostrar ropa y algunas cosas personales’, llegó la persona que toma las fotos ahí, le dio una bolsita con una pulsera y un anillo, desde ese momento supe que se trataba de mi niña”, recuerda.

Rocío le dijo al forense que era su hija, porque esa pulsera se la habían regalado cuando cumplió XV años.

Después le comenzó a mostrar la ropa y solo confirmó lo que ya se imaginaba, el cuerpo que encontraron era de su hija, “yo sentí que el mundo se me acabó ahí, me desmayo, entró la abuelita de Atenea y le dijeron que se tenía que poner una denuncia bien en Córdoba, porque no había una denuncia por ninguna de las dos niñas”.

Con dolor, el semblante duro y lágrimas la mamá de Michelle, recuerda que no le permitieron ver el cuerpo de su hija y que la médico forense le dijo: “te voy a pedir un gran favor como madre, recuerda a tu hija como era”.

Del SEMEFO, mandan a la mamá de Michelle a Nogales para levantar la carpeta de investigación para que le pudieran entregar el cuerpo de su hija, pues era necesario.

A las 17:00 horas se trasladó a Nogales, le tomaron sus datos, levantaron la carpeta y fue así como pudieron darle el cuerpo, a las 21:00 horas de la noche le entregaron a su hija encapsulada, porque le comentaron que ya tenía días de que Michelle había fallecido y por lo que vieron, ella murió desde el día que desapareció.

“Cuando llegó mi niña a la casa, estaba muy mal, mi familia la recibió, ya estaban sus amigas esperándola, la velamos ese día, yo no daba crédito a lo que estaba pasando, quería que todo esto fuera una pesadilla y no fuera real”, comenta la mamá de Michelle.

9 de abril

Durante este día la veló también, porque los hermanos de Michelle, se encontraban fuera de la ciudad y le pidieron que no se llevara a su hermana, hasta que ellos llegaran a casa, pues querían despedirse de su hermanita.

“Mamá tenemos que estar con ella, no la vayas a sepultar sin nosotros”, fueron las palabras de los hermanos mayores de Michelle, quienes al llegar a su casa no podían con todo el dolor que sentían.

10 de abril

Rocío desconsolada le dio el último adiós a su niña, deseando que todo esto sólo fuera un mal sueño.

13 de abril

El lunes la mandaron a la traer a la Fiscalía de búsqueda para rendir declaración, porque la familia de Atenea ya había dado su declaración; la fiscal la comenzó a cuestionar y decirle que si Michelle no tenía la culpa de que Atena no apareciera.

Le dijo tantas cosas sobre Michelle, que entre tanto dolor solo pudo decirle que su hija había muerto y que tenía unos días de haberla sepultado, incluso le mostró el acta de defunción.

Desde ese momento la madre de Michelle no supo nada más acerca de las investigaciones para dar con las personas que le arrebataron a su hija y mucho menos cómo avanzaba la búsqueda de Atenea, la amiga de su hija.

Dos meses después

En junio, dos meses después del caso, la madre de Michelle recibió un citatorio de las Unidades Especializadas en Combate al Secuestro (UECS), para que diera una declaración, ella les comentó que había dado una declaración, pero le informaron que no tenían nada y no conocían al abogado a quien le rindió su declaración.

“Rendí nuevamente mi declaración y abrieron carpeta, cosa que no hicieron desde un principio y tuvieron que hacerlo”, expone la madre de Michelle.

En ese momento, la señora Rocío se dio cuenta que la justicia no llega para todos y que era es muy triste tener que vivir esa realidad, sin embargo, sabía que algo tenía que hacer por su hija y sobre todo para que su caso no fuera una cifra más.

¿Quién era Michelle?

Michelle Llame Sierra era una chica de 20 años, a quien le gustaba leer, siempre era muy participativa y entusiasta, le gustaba mucho convivir con su mamá y sus amigos, siempre tenía alguna frase o chiste para hacerte reír.

Estudiaba en la escuela Octavio Paz, pero no terminó porque quiso comenzar a trabajar para ayudar a su mamá, pues en ocasiones no le daban los gastos para pagar la mensualidad de la escuela.

Con el gran y noble corazón que tenía Michelle, le prometió a su mamá que se iba a poner las pilas y que iba a estudiar y trabajar, ella fue becaria del programa de gobierno Jóvenes Construyendo el Futuro trabajando en una librería.

“Decidió trabajar en la librería porque a ella le gustaba mucho leer, mi niña era muy inteligente desde los tres años ya sabía leer y escribir, era algo que disfrutaba mucho”, recuerda la mamá de Michelle.

Hace 2 años participó en la Feria Expori como la Princesa Bella en el desfile de Reyes Magos, como madre la señora Rocío se siente muy orgullosa de todo lo que hizo su hija.

Desde los cinco años Michelle fue monaguillo, siempre estuvo cerca de la iglesia y también participó en la pastoral juvenil, así como en la pastoral litúrgica, su madre platica que ella siempre fue una buena hija.

Amigable

Todo el mundo dice que Michelle era muy amigable y risueña, que tenía una risa escandalosa y que siempre que veía a alguien de mal humor o triste, le contaba algo para subirle el ánimo.

Su mamá recuerda que en ocasiones le decía “Ay Michellle tú y tus locuras”, locuras que hoy extraña y añora con todo su corazón. Pues Michelle era muy unida a su mamá, incluso lloraba cuando su mamá se iba a trabajar porque pensaba que nunca iba a regresar, ella tenía miedo de quedarse sola.

Los recuerdos

Uno de los momentos que más recuerda su mamá, es cuando cocinaban arroz pues a su hija le gustaba mucho comerlo con plátano.

“Comíamos las sincronizadas, le encantaban las palomitas con mucha salsa valentina, iba por mí al trabajo y después por un helado, un café, lo que fuera, lo importante era estar juntas”, detalla su madre.

A ellas les gustaba jugar “basta”, si su mamá ganaba. Mich tenía que lavar los trastes, pero si perdía le tocaba lavar los trastes y hacer de comer también.

Lo que más extraña

Sus gritos con su música cantando en la casa, que le dijera mamita saca las alitas, la coca, ¿mamita preciosa ya vienes?, ¿ya vas a salir?, ¿te puedo ir a alcanzar al trabajo?, son de las cosas que más extraña la madre de Michelle.

Pero lo que más extraña es que su bebé (Michelle), ya no esté con ella, su hogar ya no es el mismo, la alegría de su casa se fue el día que su hija salió para no volver jamás.

Para la madre de Michelle el tiempo se detuvo, su corazón se fue con su hija. “Ella era toda mi vida, por ella me levantaba a las cuatro de la mañana, ella era mi motor, la que me impulsaba a seguir”.

Con lágrimas, la señora Rocío dice que tiene un dolor y una pena grande en el corazón, pues su pequeña ‘Mich’, era la que la alegraba siempre y sacaba sonrisas con sus ocurrencias.

Su unicornio

La madre de Michelle conserva un unicornio de Michelle, que una de sus mejores amigas le regaló en un cumpleaños, porque sabía que le encantaban.

Ese unicornio, se ha vuelto el tesoro más grande de Rocío, ella lo guarda y cuida todo el tiempo, platica que siempre lo tendrá y el día que tenga que partir, se lo dará a su nieta, para que lo pueda seguir cuidando.

“Ella siempre lo andaba trayendo en su morral, era su favorito, incluso lloró cuando su gato le arrancó la cola, yo le dije que haríamos una cola nueva y se la pondríamos, pero ya no pudimos hacerlo”, relata la señora Rocío, mamá de Michelle.

Amor, alegría y mucha felicidad son las palabras con las cuales Rocío Sierra recuerda a su hija, mismas con las que quiere que todo el mundo la recuerde.

A pesar de que la alegría de su hogar le fue arrebatada, Rocío admite que no va a desistir hasta que se haga justicia por el feminicidio de su hija, porque no quiere que le sigan robando a más madres la alegría de sus hogares.