Desde El Portal: ‘Cuando a México vayas, Rosita’

Marcela Prado Revuelta

“Cuándo a México vayas Rosita/ por las calles cantando dirás/ soy señores la pajarerita/ quien de ustedes conmigo se va…”..

Las niñitas de las escuelas desfilaban por las calles de Córdoba, vestidas de “soldaderas revolucionarias” y portando una jaulita en que, a veces, había un ave, el 20 de Noviembre, Aniversario de la Revolución Mexicana, que cumple 210 años… y todavía no termina.

¡Ah que la canción!…

Y lo que sí nunca he comprendido muy bien es por qué carajo participan deportistas en un Desfile en que, se supone, lo que debe portarse son carabinas 30/30, horcas, palos y machetes, la canana bien terciada al hombro, aunque quizá es que lo que fue un “conflicto armado”, como dicen los libros de texto, se ha convertido en una “competencia” que está muy lejos de los ideales y las convicciones y el espíritu revolucionario. Ni modo.

En 2010, Bicentenario de la Revolución Mexicana, CONACULTA realizó una Colección de libros de escritores y poetas de todo el País, (en que tuve el honor de participar con mis “Historias de Familia”), que se ha convertido en un referente de aquella fecha. En este momento, no tengo la menor idea de lo que se hayan inventado. A lo mejor invitar al pitcher para ver si pasa “bola de humo”. Digo.

No les contaré la historia de la Revolución Mexicana, que ustedes se saben perfectamente, en caso de haber aprobado la materia de Historia en Primaria y Prepa, pero lo que si me ha seducido, siempre, es que la gran mayoría de los textos sobre el tema, hablan de “facciones”, refiriéndose a los grupos que encabezaron Madero, Emiliano Zapata, Pascual Orozco, Bernardo Reyes, Félix Díaz, Pancho Villa, Victoriano Huerta, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, (más tardecito), y otros etcéteras cuyos nombres están por ahí, algunos olvidados.

(Y es claro que en el reacomodo de fuerzas fueron asesinados los principales jefes revolucionarios: Zapata en 1919, Carranza en 1920, Villa en 1923, y Obregón en1928. Busque su libro de Historia de México).

Curiosamente, Francisco I. Madero proclama el Plan de San Luis desde San Antonio, Texas, se arma la tremolina y Porfirio Díaz, inteligentemente, renuncia y se embarca en el Ypiranga y se va, despedido con lágrimas en el puerto de Veracruz, rumbo a Francia, donde sus restos permanecen hasta no sé cuándo. (Total, nomás gobernó de 1876 a 1911, 35 añitos).

Aquel “conflicto armado” de hace 210 años se inicia en el norte. (Bien al norte, porque Texas era de nosotros pero siempre no, fíjese).

Y a la Historia le encanta repetirse…

Primero, porque en este momento, en nuestro País existen decenas de “facciones”. Ahora se llaman “partidos políticos”. Son aquellas “facciones”. Con similares características y similares broncas. Con similares “egos”, (primero yo, después yo y al último yo). Con similares minidiscrepancias.

Y despuesito, porque es en el norte y centro del País, donde, en este momento, algunos gobernadores, políticos, empresarios, gente de bien, comienzan a coincidir en lo que México necesita en este momento: unidad y fajarse la canana. (Es otra palabrota, pero no me atrevo a decirla).

En la Convención de Aguascalientes, don Eulalio Gutiérrez fue nominado Presidente de México. Tardó poquito don Eulalio, porque Carranza, el hombre de los lentes redonditos, asume la Presidencia en 1917 y se instala en Veracruz puerto.

Y en este momento estoy esperando de qué manera aquel “conflicto armado”, se convierta, realmente, en un “encuentro de ideales”.

Pero de que soy tarada lo confieso.