Periodismo orizabeño en la Revolución

Héctor E. Ortega Castillo

Ahí tienen ustedes que aquello que llamamos la “Revolución Mexicana” no se disputó enteramente a balazo limpio, o entre la vocinglería de las Cámaras entre girondinos y jacobinos a la mexicana. No, pues también en el mundo de las letras y el periodismo diéronse luchas sin cuartel con el afán de convencer a la población lectora (que no eran muchos, huelga señalarlo) de que las ideas propias eran mucho mejores que las de los de enfrente.
En la ciudad de Orizaba, con una ya fuerte tradición periodística, que remóntase hasta 1839, cuando se fundara el primer periódico “La Luz”, en la época que nos ocupa (1910-1917) surgirían diversas publicaciones que mostraban cómo el pensamiento decimonónico positivista, iba dando lugar a otro, más moderno y comprometido con la sociedad (es decir, aquel conjunto de personas que se interrelacionan con la finalidad de constituir cierto tipo de colectividad Max Weber dixit). Una sociedad que asume el nuevo siglo –que para nosotros ya es el pasado– con cada vez mayores retos y una mayor complejidad que el que lo precedió.
Proto Revolucionarios podríamos citar, a aquellas publicaciones (en este caso solo hablaremos del periódico y no de la revista, que se cuece aparte) que sin ser anarcosindicalistas, pretenden estar de lado del obrero, entenderlo y servirlo a él (y no servirse de él): ahí tenemos a “Ideas Nuevas” (1908-1909) del profesor Aurelio Ortega y Placeres, o a “El Grito del Pueblo” (1910-1911) de Luis G. Aguilar. Ambos de hechura completamente local y en las imprentas propias de sus directores: la imprenta de la Escuela de Artes y Oficios de Ortega, y la Tipográfica “La Popular” de Aguilar.
Surgirían también, con el correr del tiempo, aquellos periódicos que se decían “maderistas”, como el bisemanal político “Pueblo Soberano” (1911-1912), dirigido por Rafael Zavaleta y que presumía ser el órgano oficial de la Convención Democrática Veracruzana, alcanzando un tiraje de 6,000 ejemplares. Algo inusual para la época. De hecho, “Pueblo Soberano”, no solo por las tendencias maderistas, sino por la cuestión cronológica, es el primer periódico revolucionario orizabeño, siendo publicado su primer ejemplar el 31 de julio de 1911.
A este le seguirían algunos otros de menor calado y con menos fortuna. Por ejemplo “El Valedor Mexicano” que se publica en abril de 1913; también bisemanal (es decir: que aparecía dos días a la semana: jueves y domingos) y era “amigo del pueblo”. Duró poco, al igual que “La Revista Social” (1914), órgano informativo obrero, procarrancista y editado por los sindicatos textiles de la región y que estaba dirigido por Rosendo Salazar.
Mención aparte merecen dos publicaciones históricas.
La primera de ellas es “La Vanguardia” (1915). Gobernaba de facto don Venustiano Carranza desde el puerto de Veracruz y desde allí asignó a Gerardo Murillo (el célebre “Doctor Atl”) a que coordinase a los Batallones Rojos, grupos paramilitares de obreros creados para combatir a la División del Norte de Francisco Villa y al Ejército Libertador del Sur de Zapata. De paso, Carranza encomendóle a Murillo que hiciera un órgano oficial del Ejército Constitucionalista. Así lo hizo. Murillo invadió el templo de Nuestra Señora de los Dolores y sacrificó los altares y retablos del mismo para hacer allí una imprenta: la llamada “Imprenta Ex Templo de Los Dolores”, desde donde se publicaba “La Vanguardia” y, más tarde también el “Boletín de La Vanguardia” (impreso a una sola cara). Se vendía a 5 centavos o a 10 si se compraba a bordo del ferrocarril. La aventura de este periódico duró cuatro meses, entre abril y agosto de 1915, terminando el cual, Murillo escribió una nota de disculpa (el 8 de agosto) y abandonó la ciudad para continuar con “La Vanguardia” desde la Ciudad de México. No obstante, este es uno de los periódicos históricamente más importantes que se han hecho en Orizaba.
El otro fue “Pro-Paria”, que se fundó en 1917 y duró hasta la década de 1970’s (sostenido por los obreros de CIVSA). Contrario a lo que se cree, sus primeros ejemplares no se harían en su tradicional edificio, sino en la Imprenta “La Económica” de don Joaquín Talavera; aunque ya después se trasladaría a su legendaria sede. “Pro-Paria” era el órgano oficial de la Federación de Sindicatos y de la Cámara del Trabajo de Orizaba y su primer director fue don Alberto Méndez y en éste escribían los obreros de la región, así como importantísimas plumas nacionales y extranjeras, entre las que se cuentan a Don Vicente Lombardo Toledano y Francisco Malpica Silva entre otros. Vamos, tan importante sería, que se consideró en algún tiempo como el mejor periódico obrero del mundo y hasta tenía un servicio de prensa internacional. Mucho se puede escribir de este periódico, pero el espacio no lo permite.
No serían los únicos periódicos. Revolucionarios y orizabeños también fueron “El Radical” (1916), dirigido y fundado por Francisco Enríquez Hidalgo; “La Humanidad” (1916) de Mario Rojas Avendaño y otros más. Ya después vendrían los periódicos que se autodenominaban “de combate”, pero esa ya es harina de otro costal.

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