Dale un buen uso a las redes

Adoración Castelán
Diario El Mundo

Muchos padres de familia se preocupan por la forma en que la exposición a la tecnología podría afectar a los niños pequeños desde el punto de vista del desarrollo. Por ello, debemos de poner atención a este tipo de temas, aconseja el profesor Lucio Ojeda Hernández quien, por medio de charlas, promueve espacios de aprendizajeparalospadres, los cuales son parte fundamental en el proceso educativo de los hijos, y se centra en la necesidad de tocar ciertos temas que hagan surgir opciones idóneas para que los padres puedan implementar en casa para un uso correcto de la tecnología y así prevenir los malos usos del internet y las redes sociales.
La adolescencia es un periodo de rápido desarrollo, sin embargo, muy pocos de nosotros estamos prestando atención a cómo el uso de la tecnología de nuestros adolescenteslos está afectando.
“No hay duda de que los niños están perdiendo habilidades sociales muy críticas. De alguna manera, enviar mensajes de texto y comunicarse en línea no provoca una discapacidad de aprendizaje no verbal, pero sí coloca a todos en un contexto de discapacidad no verbal, donde el lenguaje corporal, la expresión facial e incluso los tipos más pequeños de reacciones vocales se vuelven invisibles”, señala Ojeda.
Otro gran cambio que ha llegado con la nueva tecnología, y especialmente con los teléfonos inteligentes, es que nunca estamos realmente solos.
“Los niños actualizan sus estados; comparten lo que están viendo, escuchando y leyendo, y tienen aplicaciones que les permiten a sus amigos conocer su ubicación específica en un mapa en todo momento. Incluso si una persona no está tratando de mantener a sus amigos actualizados, nunca estará fuera del alcance de un mensaje de texto. El resultado es que los niños se sienten hiperconectados entre sí. La conversación nunca debe detenerse y parece que siempre sucede algo nuevo”, explica el profesor de computación y marketing digital.
Independientemente de lo que pensemos sobre las relaciones y, en algunos casos, iniciadas en las redes sociales, los niños nunca obtienen un descanso de ellas.
“El exceso de uso, el no controlar los tiempos o no hacer el uso adecuado de las redes sociales y medios electrónicos, en sí mismo, puede producir ansiedad. Todos necesitan un respiro de las demandas de intimidad y conexión; tiempo a solas para reorganizarse, reponerse o simplemente relajarse. Cuando no tienes eso, es fácil convertirte en alguien emocionalmente agotado para que la ansiedad se reproduzca”, finaliza Lucio Ojeda.