Falta de Humanidad

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La Voz en Corto

Octavio Rodríguez Pasquel Bravo

Ante la tragedia que estamos viviendo en Tabasco, en Chiapas y en el Sur de nuestro Estado no ha aparecido el líder que nos una para auxiliar con todo lo que podamos a esa pobre gente que se ha convertido en número, como también  los feminicidios, las desapariciones forzadas, las víctimas de la pandemia, los niños de 12 y 14 años asesinados en la Ciudad de México por no pagar el derecho de piso por la venta de sus artesanías o por tráfico de órganos. Todos los males que nos aquejan, miles de números detrás de los cuales se encuentran personas que están sufriendo grandes penas.

En estos momentos de desolación lo prioritario es la ayuda a tantos desprotegidos.

El discurso diario de López Obrador diciendo que ama a los pobres debería de convertirse en acciones urgentes; da la impresión de ser como el briago que a la mujer llena de hijos le dice “te quiero mucho”, pero no deja para el gasto.

Ante los reclamos del Gobernador Morenista Adán Augusto López Hernández, de Tabasco, y las respuestas del tenebroso Manuel Bartlett de la CFE, trata el asunto como un espectador entre contrarios sin intervenir en las rencillas de sus subordinados.

Responsabilizar a otros es la costumbre de AMLO como está sucediendo con la vacuna contra la influenza que solo se encuentra en el sector privado. La que están aplicando al sector oficial solo es trivalente y la que sirve es la tetravalente que desde octubre se debería estar aplicando a toda la población, están dejando sin protección a millones.

No podemos imaginar en el hipotético caso que se encuentre la vacuna contra el Coronavirus el tiempo que pasará para que esté al alcance de nuestro pueblo.

 

La Tragedia

Los Partidos Políticos, Empresarios y Sociedad Civil debíamos estar capitaneados por un Presidente que nos hiciera responder a la enorme tristeza y sufrimientos que están padeciendo nuestros conciudadanos que están con el agua al cuello literalmente.

Damnificados mal atendidos por no haberse integrado una ayuda coherente que nos hiciera, como siempre lo ha hecho nuestro pueblo, correr a auxiliarnos, pero tanto ellos como nosotros nos tenemos que conformar, aunque deberíamos rebelarnos, ante la falta de piedad de un hombre sin corazón que solo hace discursos políticos en lugar de enfocarse en nuestras desgracias, que se irán convirtiendo en otras tragedias aún mayores.

 

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