Del luto social al personal

El Covid-19 vino a cambiar la forma en la que se vive la muerte de un ser querido, así lo considera la antropología, por lo que es necesario darle una despedida justa a los finados

Adriana Estrada

El Mundo de Orizaba

La pandmeia ha dejado un “mar de muertes”, que desde el punto de la antropología son aquellos fallecimientos trágicos que a los familiares o amigos los sorprende por la causa y sin oportunidad de despedirlos, donde además se ha pasado a un luto personal y ya no colectivo, sin poder seguir un ritual de velación a los cuerpos y tratando de ocultar la causa para evitar etiquetas de la sociedad.

El antropólogo, Javier Puga Martínez señaló que en las sociedades vivas donde se tienen usos y costumbres, entra esta ciencia que se encarga de estudiar todo lo que influye y construye la misma sociedad, mientras que hay una rama que se encarga de analizar los rituales de la muerte, y que en esta temporada de pandemia existe una especial relación ante los nuevos significados que se tienen de morir.

Ritual de paso

Para la antropología, la muerte es un ritual de paso, éstos son aquellos por lo que de manera necesaria se tiene que pasar por ser aceptados por la sociedad o un grupo específico.

Hasta antes de marzo, la muerte tenía un ritual muy claro, y es que ante el fallecimiento de una persona se seguía una costumbre, dándole un valor especial a la muerte y haciendo un proceso para despedirse de su conocido o familiar fallecido.

La pandmeia por covid -19, trajo sin duda una serie de malas muertes que han experimentado cientos de familias, el saber que un conocido falleció inesperadamente, el difunto, previo a su último latido falleció solo, entre una cama de hospital y sin poder despedirse de nadie, teniendo como última imagen a la enfemera, médico y el cuarto de hospital; estás muertes causan una serie de sentimientos que de manera inexplicable se llega a enfrentar sin nisiquiera poder expresar o vivir ante el confinamiento que se vive, donde además las velaciones son exprés.

Etiquetas

Derivado de la pandemia, el decir que un familiar falleció a causa de covid-19, está creando etiquetas en la sociedad, que aunque externamente o públicamente expresan las condolencias a los dolientes directos, en la realidad es que esas familias las sobrenombran, pues el tener el virus y más aún cuando un miembro fallece por esa causa es “apestado”.

Puga Martínez dijo que esta pandemia está “desapareciendo” el rito de paso que se hace por la muerte, pues ya no se puede tener una velación de cuerpo, con flores y cientos de amigos o conocidos despidiendo al difunto y compartiendo el luto, si no que ahora solo se puede velar de manera exprés una “cajita llega de cenizas”.

Agregó que si el covid-19 estaba dejando problemas económicos y sociales, ahora hay que sumarle aquellas muertes por la pandemia que se están suscitando, cada vez con mayor frecuencia y cercanía sin nisiquiera poder despedirse.

Refirió que para especialistas, como el antropólogo Guadalupe Rodríguez de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, plantea que hay que darle un nuevo significado a los ritos nuevos, pues hay personas que están haciendo funerales con cajas vacías, acompañados de una fotografía y tratar de darle esa significación que se está desarrollando a nivel mundial.

El tabú del covid

El fallecimiento de una persona por covid-19, se ha convertido en un tabú, donde no todos van a despedir al cuerpo, y la gran mayoría evitar asistir por miedo a contagiarse, pero muestran sus condolencias a través de mensajes o redes sociales, lamentando a los dolientes la pérdida del familiar.

El luto se convirtió muy personal, aunque cada quién lo vive de manera distinta, hasta antes de la pandemia era colectiva, una fiesta donde se compartía comida y bebida, pero ahora, el luto es muy individual, y si es posible las personas niegan la causa del fallecimiento.

La falta del ritual de paso, está generando en la sociedad la “creación” de fantasmas, almas que no pueden descansar en paz porque no fueron despedidos en velorios, que esto es una consecuencia de la creencia de los mexicanos; un costo social que está dejando las malas muertes por la pandemia covid-19 es la marginación, convirtiendo a las familias en “apestados”.

La pandemia vuelve vulnerables a la sociedad, pero no tanto por ella, si no más bien por todas las condiciones que como sociedad se están marcando, destacó.

Con todo está situación, se está creando un nuevo tipo de muertos, que a primera instancia la familia y el fallecido se vuelven marginados, pero en la colectividad, se les está dando la categoría de héroes; “en lo corto eres, no te me acerques,  no voy a verte, pero en público si te aplaudo, pero por ningún motivo me iría a parar en tu funeral”.

TABLA

La “división” de la muerte

La Antropología divide a la muerte en dos: la mala muerte y la buena muerte.

La mala muerte es aquella donde no se puede despedir de la persona antes de su fallecimiento, como cuando un familiar o conocido muere en un accidente; las muertes violentas que generan un dolor inesperado, al no tener ninguna forma de despedirse, lo que se ha estado experimentando en los fallecimientos por covid-19.

La buena muerte se define a los fallecimientos naturales; las personas que mueren por enfermedad.