El último adiós a Edmunda Adela

Kar García

Diario El Mundo

Orizaba.- Los restos de la abogada orizabeña, Edmunda Adela Martínez Velázquez, quien fue asesinada por los habitantes de San Nicolás Buenos Aires, en Puebla, el pasado fin de semana, eran esperados por su hija, quien rompió en llanto cuando la carroza llegó a la funeraria ya entrada la madrugada.

Con el sol del mediodía, las campanadas de la iglesia de “Los Dolores”, acompañaban los movimientos de la carroza, la cual se estacionó para que algunos hombres cargaran el féretro, e iniciar la misa de cuerpo presente.

“Polvo eres y en polvo te convertirás”, dijo el siervo de Dios, quien dibujó una cruz con su mano sobre el ataúd de la madre de seis hijos.

Gafas oscuras en algunos familiares y amigos ocultaban los ojos cansados de tanto llorar, por el sentimiento de frustración, de tristeza, y a la vez enojo e impotencia ante el asesinato de Adela.

El caminar más largo es la morada de lo que no queremos dejar en un camposanto, cuando queremos abrazar una vez más un cuerpo que ya no escucha, no ve, no habla y no emite sentimientos.

Poco a poco el ataúd desciende en la fosa del cementerio De La Luz, y llegó el momento del último adiós. Algunos prefirieron no ver y otros continuaban bajo la negación de que Adela ya no estaba con ellos, ahora estaba simplemente bajo tierra.

Un trío de cantantes rompió el silencio y la piel de muchos se erizó cuando en una sola voz se escuchó “Amor Eterno”, mientras el agua bendita era regada por la familia de Adela, quien estaba a punto de llegar a su última morada.

Puede ser que un día soleado se vuelva gris y opaco, cuando una familia destrozada se acerca a la tumba de tierra para despedirse de un ser querido.