Una historia increíble

Lucía Priego de Magaña

Siempre fui escéptica a los fenómenos paranormales hasta que me sucedió lo siguiente:
Cuando nació nuestra primer hija, al cumplir tres años de edad, mi tía materna (+) la tía Esperanza, le regaló a la niña una camita de latón que tenía unos artísticos barrotes y que lucía más bonita con su colcha y almohadones de encaje; cuando la niña cumplió cuatro años la trasladamos de su cuna a la camita que estaba en su nueva habitación, una noche a las 24:00 horas llegó a nuestra recámara llorando, pálida y temblorosa y nos dijo: una anciana me estaba ahorcando, yo quería correr pero estaba atada de pies y manos; esta misma historia se repitió durante varias noches, nosotros creímos que era una estrategia infantil para dormir acompañada.
Como la pesadilla era recurrente decidimos cambiarla a la recámara de visitas, un día nos visitó una prima de edad adulta y la hospedamos en la cama de latón, a media noche tocó nuestra puerta y temblorosa nos dijo: -una anciana me estaba ahorcando y no pude defenderme porque estaba amarrada de pies y manos-; y eso mismo le sucedió a cinco o seis personas más que “durmieron” en la camita. Estas recurrentes experiencias extrasensoriales nos hicieron reflexionar y decidir, previa comunicación, devolver con mucha pena la camita; mi tía colocó el mueble junto a una mesita con un teléfono, una noche que acudió a un evento, le dijo a la trabajadora doméstica: Acuéstate aquí, me van a llamar, toma el recado, es muy importante.
Al otro día le preguntó: ¿Tomaste el recado? -señorita, escuché el teléfono muchas veces, pero una anciana me estaba ahorcando y yo estaba atada de pies y manos-. Después de este suceso mi tía requirió de los conocimientos de una persona especialista en estos fenómenos quien informó: -en esta cama mataron a una anciana en la forma que todos lo cuentan, su espíritu no ha descansado, así que para romper el hechizo, necesitan quemar la cama; así fue, quemada y tirada a la basura ¡increíble pero cierto!