Cuidar y procurar la vida: Dr. Arellano

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

Su pasión por servir y ayudar a los demás fue lo que llevo a Adrián Arellano a estudiar medicina, vocación en la que lleva 40 años, llenos de experiencias y momentos memorables, pero sobre todo de servicio a la comunidad que más lo necesita.

Adrián Arellano Muñoz inició labores en el año de 1980 en el mes de octubre, desde ese momento han pasado cuarenta años, en los cuales le ha tocado atender una infinidad de pacientes y padecimientos clínicos.

Los más difíciles de atender, admite que han sido los actos quirúrgicos donde se tiene que demostrar la suficiencia para hacerlos y poner en juego todo el conocimiento para hacerlos, pues es la vida de los pacientes que esta en el quirófano.

“Uno al llevar la responsabilidad, tiene que encomendarse mucho a Dios para desempeñar bien cada acto quirúrgico y no considerar ninguna situación fácil, pues en todo momento hay que los diagnósticos y tratamientos adecuados”, explica el doctor.

Para el doctor Arellano, cada paciente es individual, por esto que su deber y responsabilidad es cuidar y procurar la vida de cada uno de sus pacientes.

En el camino

A pesar de que un hermano del doctor Arellano, se dedicaba al área de la salud, para el es grato decir que “Dios nos pone en el camino que debemos estar”, es por eso que él es médico.

Pues fue Dios quien guío sus pasos y pensamientos para que a través de su carrera pudiera ayudar a quien más lo necesita, además de que el espíritu de servicio siempre ha estado con él.

“Para ser un buen médico lo primero que debemos tener es un espíritu de servicio, además del compromiso con las personas y nuestros semejantes, sin pensar en la remuneración económica, que esta vendrá por añadidura mientras mejor hagamos nuestro trabajo”, admite el doctor.

Para él sus pacientes son muy importantes, pues no solo depositan su confianza en sus manos, sino también su vida y eso lo impulsa a hacer mejor las cosas cada día en su clínica.

Las anécdotas

Una de las anécdotas que ha marcado la vida del doctor Arellano, fue una ocasión que tenía un enorme desvelo, pues había realizado un viaje transcontinental.

“Llegué a casa y después de no dormir 32 horas, justo cuando iba a dormir, tocaron a mi puerta porque me solicitaban consulta, me levante a atenderlos y me dio un mareo increíble”, recuerda.

En ese momento, el doctor sabía que tenía frente a él una oportunidad que Dios le estaba dando, la cual era atender a un semejante en un momento de angustia, así que lo decidió atender.

Es por esta razón, que él señala que el espíritu de servicio a Dios y sus semejantes es una pieza clave en su labor del día a día, que es lo que lo ha mantenido cuidando la salud de las personas durante cuarenta años.

A los nuevos médicos o jóvenes que piensan incursionar en la carrera de medicina, el doctor Arellano les recuerda que deben saber que esta es una carrera de mucho servicio y preparación.

Asimismo, enfatizó que los médicos tienen un horario de servir pues las emergencias surgen en cualquier momento y ellos requieren servir las 24 horas, los 365 días del año.

Así como prepararse en cada momento y estar actualizándose de manera constante, pues solo así podrán ampliar todos sus conocimientos para preparase ante todos los retos que les presenta la vida clínica.

Gracias a la vida

De manera particular el doctor Adrián Arellano agradece a Dios por darle la oportunidad de servir, “cada día estoy más convencido de ello y nunca dejaré de pensar que nosotros los médicos somos los intermediarios de Dios”.

“A través de nosotros es que Dios manda la salud a las personas y por eso nunca debemos caer en egoísmo o soberbia de sentir que nosotros somos los dueños de la vida de los demás, solo somos un instrumento más de ayuda”, relata.

La Clínica Arellano, nace gracias al sueño de tener un espacio propio, pero sobre todo gracias a Dios, quien en todo este tiempo ha guiado lo pasos del doctor, para seguir con su lema de servicio en todo momento.

Un nueve de noviembre del 2002, es decir, que lleva en funciones 18 años, en todo este tiempo el doctor, señala que han tenido muchas experiencias y todas han sido de servicio.

“Yo tenía mucha ilusión de tener un propio espacio y gracias a Dios lo logramos, no es lo que ven ahora y tampoco se va a quedar así, primeramente con la ayuda de Dios”, expreso.

Por último, el doctor Arellano, agradece la confianza de todos sus pacientes, pues es gracias a ellos que ha logrado tener un espacio digno para atenderlos a costos muy bajos, ya que para el lo primordial es poderlos atender y darles salud a través de lo que hace.