Adultos mayores, solos y sin ayuda

El reciente fallecimiento de Doña Panchita retrata la realidad en la que viven muchos abuelitos: lejos de su familia, sin trabajo y con enfermedades

Lucy Rivas A.

El Mundo de Orizaba

Nogales.- Un adulto mayor necesita cuidados y atención para que pueda seguir subsistiendo, toda vez que sus fuerzas con el paso de los años y las enfermedades van deteriorando el cuerpo, sin embargo algunos se quedan solos por azares de la vida y ante la esperanza de seguir viviendo desafían los peligros diarios de la vida, fue el caso de Doña Panchita, quién perdió la vida en las vías del tren.

Fue una mujer aguerrida que a pesar de la avanzada edad desesperadamente buscaba ayuda y el sustento para ella y su esposo. Hace poco más de un año, preocupada contó que no le daban trabajo  por lo avanzado de su edad y estaba a punto de perder la vista.

¿Que hacía una abuelita sola? Es de las preguntas que más frecuentes al enterarse de su muerte, sin embargo, todos los días Doña Francisca salía de su casa a buscar el sustento diario.

Ella y su esposo de edad avanzada, estaban perdiendo la vista, él trabajó en los Autobuses de Río Blanco hace mucho tiempo, de ahí le dieron una pensión de 2 mil pesos, dinero con lo que sobrevivían y de lo que los vecinos les donaban.

Hace poco más de un año se le entrevistó y recordó que en su juventud trabajó por años en el servicio doméstico, por lo que en la actualidad no contaba con nada que la amparara para vivir, y aún con los años encima, buscaba oportunidades de trabajo aunque sea lavando ajeno, pero por su avanzada edad ya no la contrataban.

Ella no logró tener hijos, su esposo sí, pero no iban a visitarlo, y ella era responsable de su manutención, sobre todo por ser diabético. Los dos se hacían compañía y decía que ya no veía oportunidades para salir adelante mas que sobrevivir. “Lo que él sufre, lo sufro yo, por eso no pienso dejarlo solo”.

“La bendición de Dios no nos deja y no nos abandona”, decía.

Su casa en la colonia 7 de Enero a unos pasos de la vía del ferrocarril es de lámina, y constantemente padecían los estragos del clima, pese a haber recibido apoyo de las autoridades municipales y personas altruistas se logró que obtuviera sus lentes, se verificó las condiciones de su vivienda y se le apoyo en lo necesario.

Sin embargo, no eran suficientes para sopesar todas sus necesidades, pues para las personas de la tercera edad vivir solos no es fácil y es un desafío diario salir a las calles a buscar alimentos y cubrir sus necesidades básicas.