Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 12,39-40.47-48:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.
El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más“.
Palabra del Señor.

Tu vida es una misión, no existe ninguna persona en este mundo que está de más, que no tenga un sentido su existencia, cada uno de nosotros al venir al mundo hemos recibido una misión a favor de los demás.
Es por ello que tenemos que mirar nuestra vida, descubrir en ella los caminos por los que Dios nos conduce para ir descubriendo cada día, paso a paso, nuestra misión. Cuando uno lleva una vida superficial, sin verdadera trascendencia, cuando se deja llevar por los sentimientos y perezas existenciales, sin darse cuenta termina llevando una vida inútil para sí y para los demás, vacía de contenidos.
La Palabra de Dios nos pone de cara a nuestra misión, somos siervos de Dios, tenemos una misión religiosa que no se circunscribe a las paredes de un templo o a un instante de oración, sino que la fe se ha de proyectar en tus actividades, en la escuela o en la fábrica, en la oficina o en el propio hogar.
Cualquiera que sea tu situación social ten presente que eres parte de esta misión de hacer presente el reino de Dios aquí en la tierra, reino que se traduce en paz, honestidad, gozo, solidaridad con quien te necesite económica o moralmente. Busca cual es la voluntad de Dios en este día, la historia de tu vida te lo indicará.