Mónica, de frente en la 2da batalla

A sus 46 años, esta mujer enfrenta por segunda vez el cáncer y son sus hijos y sus nietos el motor para no rendirse y luchar hasta el final

Jessica Ignot
El Mundo de Orizaba

A sus 46 años, Mónica Jiménez Ochoa enfrenta por segunda vez una batalla contra el cáncer; sus hijos y sus nietos han sido el motor para salir adelante.
En 2016 empezó a luchar contra el cáncer tras detectarle una bolita en el seno… salvar su vida implicó tener huellas de esa batalla, pues le hicieron una mastectomía radical.
Se sometió a un tratamiento de quimio y radioterapia, lo que la llevó a estar dos años sin cáncer, pero éste regresó, ahora a los huesos y al hígado.
Mónica está pelando su segunda batalla, ya pasó por radioterapias, ahora está en las quimios.

Dolor de brazo
Un dolor en el brazo la alertó sobre que algo no andaba bien en su cuerpo, además una bolita le salió en el seno. Apenas unos días después, esa bolita se convirtió en tan solo tres meses en tres nódulos de mayor tamaño.
Ella acude al médico porque no presentó síntomas, sólo estos signos de alarma. El especialista le dice que su cáncer ya estaba muy avanzado.
Esto sin duda la tomó por sorpresa, debido a que antes de estas señales, no hubo síntomas. La noticia fue dura, mucho, sin embargo, sabía que no podía lamentarse, sino por el contrario, tenía que dar la batalla.
Reconoce que se cuestionó una y otra vez, por qué a ella le estaba pasando esto. Pero Dios se encargó de darle una respuesta rápida: “prefiero yo en vez de mis hijos”.

Las fuerzas
A la par de que enfrentaba la primera batalla del cáncer, nació su nieta, quien le vino a dar más fuerza y ganas de salir adelante para acompañarla y verla crecer.
Mónica es trabajadora del IMSS, por lo que el apoyo de la institución no solo lo tiene como derechohabiente sino también como trabajadora.
Tiene el apoyo de sus compañeros de trabajo, y tiene toda la atención médica por parte de esta institución, que si no existiera o no fuera derechohabiente, no podría pagar un tratamiento tan costoso y tan prolongado.
“Estos tratamientos son muy caros, si yo no fuera asegurada, no tendría cómo solventar estos gastos, afortunadamente el instituto me apoya en cada paso que voy dando: quimioterapias, radioterapias, estudios, cuento con el IMSS”, comentó.

Altibajos
Tener cáncer, señala, ha implicado un cambio radical en todos los aspectos de su vida. Su rendimiento ha bajado porque es una enfermedad de muchos altibajos, “Pero esta enfermedad me ha enseñado que hay que vivir el hoy, no hay ningún pasado ni ningún futuro, solo hay que vivir el hoy al máximo”.
Indicó que los tratamientos son agresivos, verse sin cabello, sin cejas y con muchos cambios, afecta mucho en lo emocional.
Recuerda que su primer tratamiento no fue tan agresivo como el que está enfrentando en la actualidad; pero ella siempre busca darle la mejor cara.
Arreglarse, verse bonita, es algo que le ha ayudado para fortalecerse emocionalmente, comenta. Le gusta maquillarse, combinar su ropa con sus mascadas y verse bien, para sentirse bien.

No rendirse
No rendirse y seguir luchando, tomar fuerzas de Dios, de sus hijos, de sus nietos, la ayuda a continuar luchando por su vida y ganarle al cáncer.
Recomendó a las mujeres conocerse para detectar cualquier irregularidad consigo, y acudir de inmediato al médico, pues una detección oportuna y temprana, le permite tener más posibilidades de sobrevivir.
Hay que despojarse también de tabúes y miedos, para tener un diagnóstico y emprender la batalla.
En su primera batalla se sometió a nueve quimioterapias y 25 radioterapias. Hoy lleva un año en quimioterapia, pero desafortunadamente su cáncer no ha cedido.
“La batalla no es fácil, pero hay que seguir luchando en el día a día”, comentó.
Han llegado momentos en que piensa rendirse, comenta, pero se queda solo en un pensamiento, porque hace una pausa para tomar nuevas fuerzas y seguir en el campo de batalla.