Con la actitud de un águila de Luz

Una mastografía descubrió el cáncer de mama que padecía Luz del Carmen y, aunque por un momento quiso derrumbarse, el amor de su hija, amigos y familia la hicieron alzar el vuelo y salir avante

Jessica Ignot

El Mundo de Orizaba

Luz del Carmen Cruz Peña es sobreviviente de cáncer de mama. Ella cuenta su testimonio para que muchas mujeres tengan más oportunidad de sobrevivir a esta terrible enfermedad si se hacen una detección oportuna y a tiempo.

Tiene 51 años, y recuerda que su diagnóstico de cáncer de mama fue a través de un mastografía y un ultrasonido mamario que le mandó ha hacer su doctora. Eran estudios de rutina, pues recién había dado a luz después de los 40 años, lo que se considera un factor de riesgo para el cáncer de mama.

Con los estudios médicos le detectaron un tumor milimétrico, éste no se sentía en la superficie de su piel. El tumor tenía todas las características de ser un tumor maligno.

La noticia

Recibir la noticia fue un impacto emocional muy fuerte. “Fue un momento muy difícil el saber la noticia, y el que te hicieron una biopsia y te confirmaran el diagnóstico. Sientes que el mundo se te viene encima e inmediatamente piensas que vas a morir”.

Empezó su tratamiento, pero fue muy difícil porque “después de cada quimioterapia sientes náuseas, presentas vómito, tienes todo el tiempo un sabor espantoso en la boca, te sientes mal y no tienes energía”.

“Es ahí donde no sabes lo fuerte que eres hasta que te toca serlo, sacar el coraje y ser valiente ante un mundo desconocido para ti. Tienes que tener una razón muy fuerte para vivir y poder soportar cualquier adversidad. Para mí siempre fue mi hija, ella es mi motor de vida”, comenta.

Ver que su cabello se le caía, “aunque tienes que aceptar que es parte del proceso, llega un momento en el que te resistes y preguntas: ¿por qué yo?; Pero los cerré” y planteó la pregunta: “¿para qué yo?”.

Además de la quimioterapia, también se sometió a 25 radioterapias. Recuerda que fue un proceso mucho más difícil que el de las quimios.

Es doloroso

“Porque al finalizar me quedó el seno completamente quemado y me sangraba, prácticamente estaba pelado y sin piel, fue dolorosísimo. Sí, me caí muchas veces, días y noches llorando, y lloré todo lo que tenía que llorar, y después sentí mucho alivio”, comentó.

Por eso recomendó esas mujeres que estén pasando por esta misma situación, que no se contengan y que si tienen ganas de llorar que lo hagan porque seguramente encontrarán un alivio al hacerlo.

Durante su proceso de lucha contra el cáncer, también tuvo grandes lecciones de vida, y una de ellas fue ver a los niños y niñas tomando su quimioterapias al mismo tiempo que ella. “Eso me partía el alma, verlos riendo o jugando, como si no pasara nada, tan valientes, algo admirable. Verlos tan inocentes con sus lindas caritas angelicales, y pensaba: ‘y yo, ¿de qué me quejo?’”.

El sillón

Aún recuerda perfectamente la sala de quimioterapia, tan pequeña, donde había un sillón reclinable que era muy cómodo en donde se podía pasar horas sentada tomando quimioterapia. Siempre llegaba esperando encontrarlo desocupado porque sólo había uno, ahora ya son muchos sillones de este tipo los que hay en esa sala, y que la misma sala ahora es más grande por la cantidad de pacientes que están pasando por un proceso de esa terrible enfermedad que día a día aumenta.

Luz logró vencer el cáncer, logró pasar su proceso acompañada de grandes héroes sin capa que son los médicos y enfermeras, que demuestran día a día la aplicación que tiene para tratar a los pacientes con cáncer, y que les da una esperanza de vida.

La familia

El apoyo y el acompañamiento de la familia es importante; detalla. La enfermedad, generalmente, les trae pensamientos  y actitudes negativas, pero esas muestras de apoyo y cariño logra cambiar esas actitudes y transformarlas en algo positivo.

“Estoy agradecida con todas esas personas que me dieron su apoyo y me dieron palabras de aliento para seguir luchando. Mi hermosa familia, mis amigas, amigos y esos ángeles maravillosos que Dios me mandó. Mi hija que me dá la fuerza para seguir adelante, y una señora hermosa llamada Conchita que en cada quimioterapia estuvo conmigo, a la cual la quiero muchísimo y vivo eternamente agradecida con ella por todo el acompañamiento que me dio”, comenta.

Reconoce que Dios le dio una oportunidad más de vida, y por eso comparte su testimonio, para ayudar con ello a otras mujeres alentándoles a que se hagan sus estudios y chequeos.

Dijo que es importante que las mujeres se hagan la autoexploración para detectar a tiempo cualquier anomalía que pueda aparecer en sus senos, y tener la posibilidad de un diagnóstico oportuno.

“Para ti que estás luchando contra esta enfermedad, no te rindas, lucha hasta el final y ten ese coraje y valentía, no pierdas la fe. Contra enfermedades o cualquier adversidad que estés pasando debes de tener la actitud del águila: ser valiente, renovarte y volver a volar”, puntualizó.