‘Ya me voy’ llega a Netflix

De la Redacción
Por las calles de Brooklyn, en Nueva York, Estados Unidos, un hombre con sombrero de charro transporta en un carrito botellas de plástico y latas de aluminio que, para él, se convierten en el dinero que mandará a su familia en México.
Se trata de Felipe, un guerrense cuya carisma se antepone en cada uno de los numerosos empleos que emprende cada semana, desde hace 17 años, cuando tuvo que dejar a sus seres queridos en San José Buenavista, Guerrero, con la idea de darles una vida digna.
Contrario a los migrantes que se esconden para no ser deportados, él luce con orgullo su sombrero de charro tanto en días buenos como en los nevados, pues su miedo no es regresar, sino quedarse.
Lo anterior es parte de la trama del documental Ya Me Voy, de los cineastas veracruzanos Armando Croda y Lindsey Cordero, el cual ya puede disfrutarse en Netflix.

El inicio de la historia
Durante casi tres años, Croda y Lindsey Cordero (codirectora) acompañaron a Felipe para retratar su forma de vivir, aunque al principio rechazó la idea porque aseguraba que se iría pronto. Al ver que continuaba en el barrio, los cineastas descubrieron que la historia a contar eran sus razones para quedarse.
“Lindsay y yo estábamos grabando otro documental con otros amigos paisanos en el Bronx, sobre expandilleros y cholos. Camino hacia allá vi a Felipe, me vio con la cámara y me dijo ‘oye hazme una foto para mandársela a mi familia‘”, expresó el cineasta cordobés.
“Le hablé a Lindsay de él y nos lo encontramos de nuevo y esta vez hicimos un video donde cantó y le dijo unas palabras a su nieta. Ahí descubrimos que Felipe y la cámara se llevaban muy bien (…) Cuando le propusimos el documental nos dijo: ‘No puedo porque ya me voy, ya me regreso’. Nos despedimos esa vez, pero pasó el tiempo y no se iba. Eso generó nuestra pregunta del documental: ¿por qué Felipe no puede regresarse a su casa?”, comentó Armando.
“Eso nos llevó a indagar sobre su vida y que nos contara su historia, y a través del documental Felipe encontró el propósito de explicarle a sus hijos, especialmente al menor, porqué no lo conoció, sobre cómo era su vida en Estados Unidos. Tratamos de retratar un Nueva York que ni siquiera los de ahí se atreven a ver. Que son edificios, pasillos o banquetas debajo del tren. Ése es el Nueva York que Felipe vivía, eso era lo más importante”, continuó el realizador.
Así vemos en el documental las situaciones en las que se desenvuelve Felipe, ese inmigrante indocumentado, que sueña con reunirse con su esposa e hijos. Cuando llama para anunciarles que ha decidido regresar, descubre que están endeudados y necesitan que permanezca en Estados Unidos trabajando para sacarlos adelante. Con el corazón roto Felipe se encuentra en una encrucijada.