‘Agonizan’ melodías del organillo

Alán García
El Mundo de Córdoba

Huatusco.- Con un cajón de madera llamado organillo, Enrique y José Alfredo Crivelli Corona, hermanos originarios de Zentla, desde hace 10 años han dedicado sus vidas a llevar las melodías a las calles como organilleros, oficio que está a punto de extinguirse en México.
La falta de trabajo en la región obligó a los Crivelli Corona a viajar al entonces Distrito Federal para buscar el sustento para sus familias. Allá se reunieron con demás familia e iniciaron a involucrarse con este oficio donde se adentraron a la “Unión de Organilleros del Distrito Federal”.
“Nosotros nos fuimos hace como 17 años al Distrito Federal a trabajar porque estábamos en un tiempo en el que no había trabajo en la zona y así fue como iniciamos”, recordó Enrique.
La inquietud de ver que en esta zona no había un instrumento como el organillo, les nació por traerlo a provincia y tocar sus diversas melodías para así ganarse unas monedas.
Al ser un instrumento con piensas originales, lo deben llevar hasta el Estado de México para su respectivo mantenimiento y cambio de melodías, ya que en el país son pocos los que realizan este trabajo como el señor Luis Román Liche Lara.
“Hay que darle mantenimiento para que las notas impresas en un rollo de madera no se distorsionen tanto, hay que cuidarlo de que no se maltrate”, explicó el organillero.

Los cambian por la música moderna
Desde el paso de los discos a lo más convencional que es los celulares con la tecnología, a la par con los nuevos géneros musicales, han sido los principales motivos por lo que las melodías del organillo se han ido escuchando menos en las ciudades.
“Es una tradición que hoy en día se ha ido perdiendo porque la música como va pasando el tiempo se va modernizando, las melodías del organillo es algo que ya nada más aprecian las personas adultas”, refirió.
Otro de los problemas que han enfrentado, ha sido la clonación de organillos “pirata”; hoy en día hay mucha gente que trae un aparato que es música clonada y ya no toca como debería de ser.
Con el traje típico, la boina y una placa oficial es como los acredita como integrantes de La Unión de organilleros del Distrito Federal, de dónde aprendieron y nació por llevar estas melodías a las calles.
Sin embargo, es ahí donde su trabajo se ha venido abajo, pocos los escuchan, pocos les cooperan, por lo que esté oficio está a punto de desaparecer.
“Por este motivo y al paso del tiempo está música va a desaparecer porque los jóvenes ya no la valoran y las que los valoran son los adultos”.