No aseguro ni niego

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Octavio Rodríguez Pasquel

Respeto y envidio a las personas de fe de todas las religiones, porque encuentran consuelo a tantos males que agobian en la vida al ser humano, jamás aseguraría que la otra vida no existe.

Me dicen que soy agnóstico y es posible que eso sea. No niego ni aseguro.

Nuestro cerebro es tan limitado que al contemplar las estrellas ni los más grandes científicos (Einstein y Hawking) han logrado imaginar donde termina nuestro Universo y donde empieza la nada y menos a una persona tan limitada como soy.

A un religioso, querido amigo, le he platicado que si el cielo existe ahí estaré a la vera del señor, mi conducta me avalaría.

Él me respondió que mi pecado es la soberbia y pensé que ojalá ese fuera el único.

No solo por el Coronavirus que nos acecha, también porque estoy llegando a los 90 años es que hago estas reflexiones.

El cielo

El que yo quisiera sería para ver a mis abuelos, a mis padres y a mis mascotas. También a las queridas amistades, a todos los que se han adelantado.

De algunos amigos tengo la duda si me permitirán ir a visitarlos, porque muchos estarán en el infierno e ignoro si como si fuera pandemia guardando la sana distancia, salieran a la puerta que seguro habrá o a una ventana, que yo entrara a saludarlos no lo haría, no me gusta el calor y en ese lugar ha de ser infernal.

Sería muy feliz que cuando suceda, estos deseos se me cumplan.

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