Especial Forense

Alejandro Villanueva

Diario El Mundo

El estado de Veracruz ocupa el tercer puesto en defunciones por Covid-19, según la Secretaría de Prevención y Promoción de la Salud. Los casos siguen aumentando, y eso puso a temblar a más de uno: empleados funerarios que día a día se ganan la vida trasladando muertos.

Jesús Vázquez Vázquez está al frente de una funeraria y cuenta para El Mundo de Orizaba, cómo la pandemia les hizo dar un giro de 180 grados y ahora, ir por una persona muerta, pone en riesgo la vida de muchos.

“Fue un cambio abismal, nunca habíamos trabajado con algo así; sí había enfermedades, pero no a ese grado de ser contagiosas”, comentó el funerario.

Todo cambió

Ahora el proceso es completamente diferente: cuidados extremos y una afición por la desinfección todo el tiempo para evitar algún contagio, ya sea en los empleados o en los familiares de la víctima.

Desde el momento en que los servicios fúnebres son requeridos en los hospitales, los empleados realizan una serie de pasos para un traslado seguro del cuerpo.

Protección

El cadáver se guarda en una bolsa hermética o un contenedor antes de sacarlo del sanatorio, y en algunos casos es depositado directamente en el ataúd que le fue designado, esto para evitar más movimientos que aumenten la posibilidad de contagio.

El empleado es equipado con un Tyvek (overol) el cual va sellado de la cabeza a los pies, los cuales son cubiertos con unas botas.

Además, lleva goggles, una mascarilla que lo mantiene aislado por completo y tres

pares de guantes: uno para manipular el cuerpo, otros para ocuparlos en el traslado y otros para realizar las labores en la funeraria.

Sin necros

Ante la indicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuerpos de las personas fallecidas por Covid, no son sometidos a necrocirugías, además de que no se embalsaman y son inhumados con las prendas que portaban al momento del deceso.

“Siempre hacemos saber a los dolientes que debe haber muy pocas personas en los velatorios, esto es por indicación de las autoridades, además de que evitamos aglomeraciones”, comentó Jesús Vázquez.

El proceso no termina al dejar el cuerpo. Tanto las prendas de seguridad, así como la carroza deben ser sanitizadas y esto se logra mediante una termonebulización, en la que se utilizan dos tipos de santizantes:

germicidas y bactericidas.

Jesús señaló que el procedimiento es minucioso y que la seguridad de todos depende de la perfección en la que se realicen las maniobras de desinfección. “Todos tenemos cuidado, pues estamos muy cerca del virus, pero también tenemos que llegar con nuestras familias y mantenerlas seguras”, indicó.

Miedo

Jesus contó que en algunos casos, familiares cercanos tratan de mantener su distancia, a pesar de todo el proceso que llevan a cabo día tras día. “Te ven raro, pues saben que estás en contacto directo con enfermos de Covid y se imaginan que ya estás infectado, pero los entiendo, es una psicosis general”.

En la funeraria Vázquez la cuadrilla se mantiene completa. Ni uno de los empleados se “bajó del barco”, sin embargo, se conoció que en otras casas

fúnebres, muchos optaron por renunciar por miedo al coronavirus. “Esto en verdad es algo muy fuerte y no va a terminar hasta que una vacuna esté a nuestro alcance, hasta el momento no estaremos tranquilos”, finalizó.