Tienditas que sobreviven al tiempo

Orizaba tiene tiendas que son ya parte de su corazón, pues han estado por décadas en la ciudad y a pesar de la modernidad, hoy subsisten entre cadenas multinacionales y competencias de todo tipo… ¿las conoces?

Adriana Estrada
El Mundo de Orizaba

La ciudad es historia y sin duda, las tiendas más antiguas forman parte de ella, pero tienen un valor más grande aquellas que han logrado sobrevivir a lo largo de los años, y que en la actualidad aún pueden encontrarse.
Aunque se han ido actualizando o “modernizando”, estos establecimientos no pueden quitarse ese legado de tiempo que discurre en sus muros y que los han hecho ya tradicionales para las generaciones de orizabeños que han consumido sus productos.

En el corazón
Estos negocios se sitúan en el corazón de la ciudad, justo donde empezaron hace más de 50 años, y con pocos cambios estructurales, siguen conservando su esencia como comercio de antaño, manteniéndose de pie ante los embates de las grandes competencias que se han llegado a establecer, incluso hasta ante las cadenas internacionales.
Entre las tiendas que forman parte de Orizaba, al ser un factor importante en su desarrollo comercial, y que en la actualidad continúan subsistiendo, se encuentra la papelería “El Sureste”, ubicada ubicado en una esquina de la Colon con Sur 5, mostrando en sus aparadores hacia la calle una variedad de productos, justo enfrente está “Tortas Mellado”, un negocio también con una gran antigüedad, en su interior buscan dar el aspecto de aquellas torterías de antaño, sin olvidar la mercería “La Japonesa” en donde puedes hallar desde un botón hasta bordados y bisutería.
Otro negocio tradicional y que se ha mantenido es “Las 3 B”, una ferretería que se encuentra sobre la Oriente 9, frente al mercado Melchor Ocampo, típica y famosa por años, donde hallas desde una cadena, hasta bombas aspersores y sogas.
Todas ellas tienen algo en común, los años no han pasado por ellas, pero las conservan como lugares conocidos, queridos y confiables para los ciudadanos.
A continuación te presentamos dos se las tiendas más emblemáticas de la ciudad, que conservan su esencia e infraestructura, con pocas adecuaciones por los años, pero que en su interior guardan un poco de aquellos negocios de antaño donde todo está a la vista del cliente.

 

El Congo Rojo

Desde hace 160 años, en Oriente 3, se encuentra la Droguería Congo Rojo, una de las tiendas más antiguas de la ciudad, que han permanecido ahí, justo donde empezaron, y que a pesar de lo años continúan luchando para sobrevivir junto con la ciudad, aquella que los vio nacer, sufrir y sobrevivir a los cambios y ahora a la pandemia.
Don Humberto Romero es el actual propietario, antes de él pasaron dos generaciones más, primero el fue empleado y aprendiz, hasta que pasó a hacerse cargo de la tienda y la ha sostenido hasta la actualidad.
La botica es una tienda noble, pues su fin de no es enriquecer a los dueños, si no procurar la salud de los clientes a través de los remedios naturales que ahí se venden.
En la tienda, pintada su fachada en rojo y con letras doradas su nombre, se observa una vitrina para despachar los productos como desde hace décadas, lo que le da un toque antiguo, mientras que se exhiben botellas en varios tamaños, tambos con líquidos y costales. El olor a alcanfor es característico de este lugar en el que parece que el tiempo se detiene cada que vas por una purga.
Esta Droguería que ha pasado a ser un ícono de la ciudad, ofrece a sus clientes preparados a base de ácidos, plantas, minerales, productos químicos, así como fórmulas magistrales y oficinales, para todo tipo de males y enfermedades.
Don Humberto tiene abierta su botica de lunes a sábado en horario de 11:00 a 16:00 horas, luchando por sobrevivir ante la presencia de la cadena de farmacias que se han posicionado en la región, aún así la gente de antaño sigue acudiendo para comprar sus remedios, y esta preferencia la han ido inculcando en las generaciones.
Y a decir del boticario, las personas de las comunidades de los municipios de la región, son los que más acuden a solicitar los remedios que han perdurado en la ciudad por tres generaciones seguidas.

Centro Eléctrico Orizaba

“Vestido” de lámparas, enchufes, refacciones, focos, timbres, y un sin fin de productos eléctricos, es como se encuentra el Centro Eléctrico de Orizaba, situado en la Calle Colón Poniente con Sur 2, y está ahí desde hace casi 59 años.
Esta emblemática tienda se inauguró el primero de diciembre de 1961, bajo el nombre de “Edison”, desde ese entonces ha ofrecido a sus clientes una gran variedad de focos, material de iluminación, refacciones para electrodomésticos, canaletas, clavijas, entre muchos otros productos.
Durante estos años, la subsistencia de ésta gran tienda ha sido una lucha diaria de sus propietarios, desde enfrentarse a la crisis económica, asaltos, cambios de gerencia, rotación de personal, competencia de venta, entre otros factores comunes que se les han presentado entre décadas.
Éste negocio, ha tratado de conservar su esencia, pues aunque en su interior no se observan grandes estructuras de exhibición y construcción, se puede encontrar de todo lo que se necesite para cualquier instalación.
El Centro Eléctrico también ha pasado a formar parte de la historia de Orizaba, a el llegan clientes que manifiestan haber acudido cuando eran niños y acompañaban a sus papás y ahora llegan con sus hijos o nietos, para enseñarles a dónde se puede encontrar de todo, cuenta uno de los dueños de esta emblemática tienda.
La tienda en sus inicios, ocupaba solo la esquina de la cuadra, al paso de los años se fue ampliando hasta lo que es el día de hoy, un espacio donde los clientes pueden ingresar y tener a su vista todo tipo de refacción o piezas necesarias, con la opción de cambiarla si no se ajusta a sus necesidades, un plus característico del local y que ha trascendido por años.
Actualmente y derivado de la emergencia sanitaria, esta tienda ha enfrentado un nuevo reto de subsistencia, pues las ventas han disminuido considerablemente, aún así continúan luchando porque una de las tiendas más antiguas de Orizaba continúe abierta y atendiendo generación tras generación.