Orizbella bella bella

Laura Arely

El Mundo de Orizaba

Nostalgia, historia, momentos y memorias son características que representan a la nueva cerveza Orizbella, una opción artesanal, ámbar, con sabor ligero, aroma a notas florales y con un toque acaramelado achocolatado, encontramos  el sabor perfecto que nos da el tostado de la malta en un envase único. Bajo estos conceptos es como Arturo Campos, experto productor de cerveza artesanal, lanza al mercado esta nueva bebida.

“Esta etiqueta la creamos para enaltecer los íconos de edificios que tenemos en la ciudad, la primera es del Palacio de Hierro y queremos hacer de los lugares más representativos de la ciudad, para que la gente se pueda llevar un pedacito de Orizaba; tenemos visitantes extranjeros y fue creada para ese sector”.

Con más de ocho años en el mercado, Arturo Campos Robles ha desarrollado su propia marca, basándose en los mejores ingredientes, en la calidad de sus productos, y en la esencia de la producción de lo artesanal: 23 horas y de esta surge la nueva etiqueta Orizbella,  “esta cerveza sabe a nostalgia, sabe a Orizaba, al sabor antiguo de la cerveza y algunas personas que la han probado que incluso trabajaron en empresas cerveceras describen el sabor como un momento, a la convivencia con la familia, alguna plática con algún amigo o incluso con la familia”.

La marca 23 horas el día de hoy produce 2 mil litros mensualmente con una comercialización en los estados de Puebla y Veracruz.

El proceso de elaboración de esta cerveza inicia con la molienda de algunos ingredientes principales: malta, lúpulo, cebada y levadura

Con la intención de preservar una tradición de más de 100 años en esta ciudad con aroma a cerveza, se cuidan a detalle desde la llegada de insumos hasta la entrega con el cliente y en este año con un enfoque central en el cuidado del medio ambiente.

“23 horas surge hace aproximadamente 8 años, todo comenzó cuando me encontraba buscando un video para preparar una receta de cocina y por casualidad apareció uno para elaborar cerveza, me llamó mucho la atención y así empezó la curiosidad por indagar más sobre dicho proceso”, relata Campos.

“Posteriormente entre ensayo y error, comencé a realizar cerveza para uso personal y de la familia, incluso el primer lote fue de 14 litros, con el paso del tiempo y de mejorar el proceso; algunos amigos al probarla, comenzaron a realizarme pedidos pequeños, de este modo surgió la necesidad de buscar un nombre y que la cerveza contara con un sello, así que al nacer mi primera hija decido ponerle el nombre en la hora que ella nació’, agregó el empresario.

Dentro de esta travesía Arturo ha dado a conocer su cerveza en distintos eventos, uno de los más representativos es el Bierfest Orizaba,  conociendo a más productores de la región y al ser una puerta importantes para los talleres de elaboración  de cerveza artesanal, y de esta manera poder actualizarse en la elaboración y producción de la cerveza artesanal para crear más sabores únicos.

Dato curioso

Arturo eligió el nombre ‘23 horas’ en honor  a su hija, es la hora de su nacimiento.

La labor artesanal de un buen cervecero incluye un proceso de cinco pasos; pero el verdadero ‘plus’ del producto final radica en la inspiración, paciencia y  pasión con que se lleva a cabo cada uno.