Entre arte e historia

El Antiguo Oratorio de San Felipe Neri, ahora es el Museo de Arte del Estado de Veracruz (MAEV), es una joya arquitectónica con pasado invaluable y mucho color

Raymundo Garcia G.
El Mundo de Orizaba

La sede del Museo de Arte del Estado de Veracruz (MAEV), el Antiguo Oratorio de San Felipe Neri tiene más de dos siglos de antigüedad, y sus muros guardan la historia de un pasado arquitectónico que prevalece y un presente con expresiones artísticas inigualable.
Su historia es muy rica en episodios y anécdotas; sobre el lugar Milena Koprivitza nos dice “el conjunto, por su edificación que data de 1776, es en sí mismo un museo de sitio”, describiéndonos la magnífica construcción: “destacan dentro de su estilo barroco orizabeño la portada del claustro principal, las cúpulas, la fuente poligonal, y la distribución de las plantas del primero y segundo claustros, así como la escalera monumental con cúpula octagonal”.
El proceso de gestión y construcción del mismo  tuvo un largo periodo ante la Corona española y la Curía romana, pero la historia del mismo inicia durante la evangelización en México, ya que fueron muchas las órdenes religiosas que arribaron a la Nueva España, entre ellos los oratorianos que vendrán en el siglo XVII a América, afincando la primera congregación del Oratorio de San Felipe Neri en la ciudad de Puebla en 1657, informó el Área de Difusión del MAEV.
Posteriormente se irán abriendo más casas congregacionales en la Ciudad de México, Oaxaca, Guadalajara, Querétaro, San Miguel el Grande, la ciudad de León, y en Guanajuato.
La llegada a Orizaba será hasta la segunda mitad del siglo XVIII. El 21 abril de 1767 se celebra una misa en honor de los sacerdotes que formarían la congregación y se elige como primer prepósito al padre Manuel José Ansermo, fundando así el Oratorio con el título de Concordia de Capellanes del santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.
En 1774 los sacerdotes ocuparon la casa erigida  y el 12 de diciembre de 1776 se dispuso la consagración del templo, posterior a la dedicación, el 17 del mismo mes se trasladó al templo, el lienzo con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe copia de Nicolás Rodríguez Juárez (1666-1734), pintor barroco miembro de una importante dinastía de pintores novohispanos.

La congregación de San Felipe Neri
Durante la Contrarreforma fueron muchas las congregaciones masculinas que surgen, sus principales ideales eran la santificación propia, el apostolado y la beneficencia. Italia, España y Francia serán los impulsos fundacionales más fuertes de la época.
Una de las más sólidas fue la que fundara Felipe Neri, con el objeto de promover la reforma espiritual del clero, incluida la curia romana, en un acto casi paralelo a la aplicación de las medidas tomadas en el Concilio de Trento.
La aprobación formal de la congregación fue en 1575 por el Papa Gregorio XIII, Felipe Neri vivió 61 años en Roma, donde “trabajo, estudió, sufrió, oró, amó y murió” en 1595.
La Congregación del Oratorio fundada en Italia, es confederada en 1942 y aprobada en Casas autónomas en las cuales sacerdotes y legos viven en comunidad, sin votos y bajo una autoridad de un prepósito elegido cada tres años, explica el Área de Difusión del MAEV.

De Oratorio a Hospital y Hospicio
El uso religioso del inmueble concluye en 1859, durante la Guerra de Reforma, los filipenses abandonaron el Oratorio a causa de las Leyes de Reforma y la amortización de bienes eclesiásticos, convirtiéndose en Hospital, dando inicio a un nuevo uso público como hospital y hospicio, de 1862 a 1973.
En 1862 los franceses lo transforman en hospital de sangre, para 1867 se convierte en hospicio, función que cumple hasta 1873, donde vuelve a ser hospital.
Continuando con la azarosa etapa donde los temblores de 1819, 1864 y 1865 y en 1973 causaron fuertes estragos a la estructura del inmueble y las múltiples actividades que se desempeñaron a lo largo de su historia.
Será a partir de 1992, que un nuevo objetivo hace renacer este edificio histórico, el cual ha desempeñado en los últimos 28 años, como Museo.

Surgimiento de un gran proyecto cultural
El Área de Difusión del MAEV dio a conocer que la recuperación del inmueble empezó cuando en 1973 deja de funcionar como Hospital General y el fatídico terremoto del 28 de agosto de 1973 lo dejó en ruinas por 19 años.
Tras dicho abandono, la construcción tuvo una etapa de recuperación de su antiguo esplendor y con la noble finalidad de tener un nuevo uso público, sede y contenedor de otros bienes de gran valor artístico e histórico, el Ex Oratorio de San Felipe Neri es designado para albergar  la colección de obras de arte del siglo XVIII, XIX y XX del Gobierno del Estado de Veracruz y la Universidad Veracruzana.
Se crea un fideicomiso y la suma de voluntades de ciudadanos e instituciones como la Fundación Cultural Banamex y el Patronato Pro Universidad Veracruzana se unen al Gobierno estatal y Federal para convertir este edificio en el Museo de Arte del Estado de Veracruz (MAEV)
Se realiza la restauración del Ex Oratorio de San Felipe Neri, a cargo del arquitecto Flavio Salamanca Güemes y el residente de obra el ingeniero Luis Rojí Guraieb, los investigadores Fausto Ramírez, Juana Gutiérrez, el restaurador Daniel Hernández Granados y el museógrafo Jorge Guadarrama. Así como la coordinación general del proyecto por la directora fundadora del Instituto Veracruzano de la Cultura, Ida Rodríguez Prampolini, investigadora emérita de la UNAM, académica de número de la Academia Mexicana de Historia y doctora en Historia del Arte en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.
De esta manera el 27 de noviembre de 1992 el Instituto Veracruzano de la Cultura inaugura el Museo de Arte del Estado de Veracruz (MAEV) abriendo nuevamente las puertas del Ex Oratorio de San Felipe Neri, ahora para ofrecer al público la oportunidad de apreciar un legado histórico y artístico de más de 600 piezas entre pintura, dibujo, estampa y técnicas mixtas, de los siglos XVIII, XIX y primera mitad del XX, así como publicaciones del siglo XVII, XIX y XX. Legado que por fin tendría un lugar permanente de exhibición.

Un Museo para Orizaba y México

El recorrido museístico en el MAEV está integrado por las salas de su colección permanente y las dedicadas a exposiciones temporales. El guión museológico discurre de forma cronológica  y temática, comprende desde el siglo XVIII a la primera mitad del siglo XX, dio a conocer el Área de Difusión del MAEV.

Barroco
Un vasto acervo entre pintura, dibujo, estampa y técnicas mixtas. Comenzando por la sala que alberga pinturas firmadas por el artista oaxaqueño Miguel Cabrera, uno de los máximos exponentes de la pintura barroca del virreinato, así como obra de autores anónimos, interesantes ejemplares bibliográficos y heráldica
La Asunción y San José y el Niño, oleos sobre tela, de la autoría de Miguel Cabrera, “dos excelentes ejemplos, quizá provenientes de algún convento o iglesia veracruzana. Cabrera oriundo de Oaxaca, tuvo un taller en la Ciudad de México…de abundante producción” nos dice Juana Gutiérrez en el catálogo razonado del Museo.
Otras de las obras incluidas en esta sección son la Escena de una Batalla Naval, ejemplo muy cercano a las pinturas flamencas o alemanas, por encargo en Europa y vendidas al llegar la flota con mercaderías. Así como el Escudo de la Ciudad de Veracruz, género artístico de tono civil. Aunado a los mapas referentes al puerto de Veracruz y un ejemplar de Historia de México, escrito por Francisco Javier Clavijero, jesuita que publico en 1780 su obra en Cesena, Italia tras la expulsión de los clérigos de los territorios de Carlos III en 1767.

Los europeos
Continua el recorrido la Sala de Artistas viajeros destinada a la obra de los artistas extranjeros venidos a México en el siglo XVIII, de estos “pintores europeos, a menudo con una muy buena formación, que atravesaban el océano por diversas causas pero siempre favorecidos por la nueva situación nacional que, contrariamente a la época colonial, abría generosamente sus puertas al mundo” nos dice Jorge Alberto Manrique en su texto-Una colección: un Museo-.
Esta es la sala más amplia y con mayor número de obra exhibida: 78 piezas de autores  espléndidos, como Alexander Von Humboldt, Mauricio Rugendas, Claudio Linati, Pedro Gualdi, Carlos Nebel y el suizo Hegi, entre otros más.
Durante la primera mitad del siglo XIX en la medida que se disminuían los encargos para la decoración de las iglesias, surgen una nueva burguesía  y una limitada clase media que requerían, cada cual en su nivel, símbolos de su situación social. Es entonces cuando surge el retrato como el género privilegiado.

Los locales
El retrato tiene una larga tradición en el periodo novohispano, y será  el retrato decimonónico  donde surgirán grandes exponentes, con estupendas muestras, así como pintores desconocidos, maestros locales que realizan obras con gran candidez  o sorprendente veracidad. De todos ellos el MAEV guarda ejemplos, que ha integrado en la Sala denominada Pintura Regional, panorama del retrato de la sociedad veracruzana del siglo XIX.
En Orizaba hay una figura central en el panorama  de la retratística  decimonónica, que es José Justo Montiel, nace en 1820 y muere en 1880, se le considera discípulo de Gabriel Barranco y residió en distintos puntos del país como León, Tlaxcala, Zacatecas y Monterrey, donde hay obra suya, cuando poco habitual viajar y por lo que se considera un “pintor viajero del siglo XIX”.
De esta manera La Escuela Regional de Pintura Veracruzana estuvo representada, durante el siglo XIX, especialmente por tres focos o puntos geográficos: Orizaba, Tlacotalpan y Xalapa, contenidos en el acervo del MAEV con importantes autores como José Justo Montiel y Salvador Ferrando; así como posteriores ejemplos en los orizabeños Gonzalo Argüelles Bringas e Ignacio Rosas, y otro apartado de anónimos de pintores xalapeños.

Diego Rivera en Orizaba
Dentro del acervo en el Museo de Arte del Estado de Veracruz se encuentra una de las más importantes colecciones del muralista Diego Rivera, fuera de la Ciudad de México; un acervo de 37 obras que se compone en gran medida de las fases más importantes de su vida, en especial del periodo que permaneció becado por el Gobierno de Veracruz en Europa, refirió el Área de Difusión del MAEV.
Diego Rivera inicialmente llegara a España al Taller de Eduardo Chicharro y Agüera; rica estancia que lo puso en contacto con la vanguardia, en 1909 parte a París y de ahí a Brujas, Alemania e Italia, su estancia europea concluye en 1921 cuando regresa a México.
En este periodo conoce, se enamora y pinta el retrato de Angelina Beloff (1879-1969); hija de un magistrado del Senado ruso, una pintora que se forma con Matisse y Anglada Camarasa, es también  grabadora, ilustradora, escenógrafa y diseñadora de guiñoles. Fue la primera esposa de Rivera.
Otras de la obras en la colección están Paisaje de Arcueil (1918) y Desnudo (1919) entre otras más que dan cuenta no sólo del valor artístico de la producción de Rivera durante su etapa parisina y su eficaz asimilación de las tendencias pictóricas del momento, sino que también permiten apreciar las resonancias que tuvo su producción dentro de una pléyade de pintores que marcaron ruta en el arte moderno internacional.