Los molinos de viento

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Marcela Prado Revuelta

Hace sopetecientos años que estoy luchando contra los molinos de viento. Han ganado los molinos, como es claro. Pero empuño la pluma y pinto mi raya.
Creo que el 15 y 16 de septiembre no se festeja la independencia de México. Creo que se debería festejar “El inicio de la Independencia de México”, que es algo totalmente diferente. Un movimiento que se inició en 1810 y culminó en 1821. Once años después.
Creo que tampoco deberíamos festejar la “Consumación de la Independencia” el 27 de septiembre de 1821, con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, la ocupación del palacio del Virrey y el arrío del pendón de Castilla y León que Cortés plantara en Tenochtitlán y que permaneció allí 300 años, 1 mes y 6 días, todo lo cual dio lugar a que Iturbide se declarara Emperador el 19 de mayo de 1822, (aunque abdica rapidito, el 20 de marzo de 1823).
Creo, a rajatabla, que la firma del Tratado de Córdoba, el 24 de Agosto de 1821, es la fecha de la Consumación de la Independencia de México.
(Aún así, las Cortes españolas declaran “nulo e ilegítimo” el Tratado de Córdoba“, aunque, ante lo irremediable, envían a México a dos representantes, José Ramón Osés y Santiago Irisari y por su parte Iturbide y O’Donojú nombran a Guadalupe Victoria para dialogar con los enviados españoles acerca del Tratado de Córdoba y de la independencia de México).
Sin embargo, pese al Tratado de Córdoba y al Ejército Trigarante y toda la fiesta, la parafernalia, la nueva Bandera y todo demás, el reconocimiento de la Independencia de México tardó tantito:
• Estados Unidos reconoce a México en 23 de enero de 1823
• Inglaterra, la reconoce el 6 de abril de 1825.
• La Santa Sede reconoce la independencia el 29 de noviembre de 1836.
• Poco después y arrastrada por el Vaticano, España reconoce la independencia el 28 de diciembre de 1836, con el ”Tratado de Paz y Amistad“, que firmaron el español José María Calatrava y el mexicano Miguel de Santa María.
Y es hasta 1839 en que llega a México el Primer Embajador Español, Pedro Calderón de la Barca.
Creo también, porque mi lucha con los molinos de viento no termina, que la Entrada del Ejército Trigarante es tantito el preludio del centralismo que seguimos viviendo en nuestro País: si no está sentado en la sillita del Virrey o en la sillita del Ejecutivo, no vale. Creo.
(Ese centralismo que vulnera, brutalmente, en concepto de federación, es decir, la autonomía de cada uno de los estados integrantes. Es del centro de que nos van llegando, a cuentagotas, los recursos a los que tenemos derecho. Otro molino de viento).
Creo, porque me fascina luchar contra los molinos, que el Bicentenario de la Independencia de México podrá festejarse el 24 de Agosto de 2021, el próximo año, y no en la Capital, sino en Córdoba, Veracruz.
Ahora apenas estamos festejando 199 años de que se iniciara el movimiento de Independencia de México, que no es lo mismo aunque lo digan los libros de in-texto.
Y como de ninguna manera soy historiadora, sino sólo una aficionada a las historias detrás de La Historia, esta vez me puse a copiar algunos de los libros a los que usted, alegremente, puede remitirse, para ver si me acompaña en mi lucha contra estos malditos molinos de viento.
Ya es hora de que se reconozca de que en Córdoba nació México.
He dicho.
BREVÍSIMA BIBLIOGRAFÍA
• Fuentes Mares, José(1984).Historia Ilustrada de México. Ciudad de México: Editorial Océano.ISBN968-491-045-2.
• Nieto López, José de Jesús (1998).Historia 3. Ciudad de México: Editorial Castillo.ISBN970-642-214-5.
• Velázquez, Rogelio (2000).Historia de México. Ciudad de México: Editorial Castillo.ISBN970-20-0019-X.
• Zárate, Julio(1889).México a través de los siglos. Ciudad de México: Editorial Cumbre.